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Historia y origen del Beagle

 

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Foto cortesía de: Tiago de Brino
https://www.flickr.com/photos/tiagodebrino/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El nombre Beagle podría tener su origen en la palabra gaélica Beag, Beg o Beigh, que significa “pequeño” y fue utilizado por primera vez durante el reinado Enrique VII entre 1457 y 1509.

Algunas fuentes indican que el origen del nombre podría venir del francés  becguele o b’gueule, garganta abierta (quizás por las características de su ladrido).

Aunque el origen de la raza se remonta a más de 2.400 años, la historia moderna del Beagle comienza a partir de la cria alrededor de 1830 en el Reino Unido por el reverendo Phillip Honeywood, quien inició un criadero de Beagles en Essex en 1830, y se cree que este grupo de perros constituyó la base para la formación de la raza beagle moderna.

El origen del Beagle, al igual que el resto de razas caninas de tipo sabueso, no puede determinarse con total certeza, ya que parece como enterrado en la antigüedad.

En el siglo II d.C., el Onomasticon, un diccionario griego en diez volúmenes obra de Iulius Pollux, menciona al perro utilizado por el hombre para la caza alrededor del año 1300 a. C.

El antiguo autor griego Jenofonte hizo referencias en sus escritos datados alrededor del año 450 a.C. a unos perros pequeños utilizados para la caza (a pie) de liebres. Aunque no se puso un nombre concreto a estos perros, eran sin duda los ancestros de la raza canina que conocemos actualmente como Beagle.

El hombre de la antigüedad cazaba animales para su supervivencia, pero a lo largo de los siglos la caza evolucionó desde ser una forma de buscarse el sustento a convertirse en un deporte. Los terratenientes y la nobleza inglesa participaban, en una fecha tan antigua como el siglo XIV, en deportes cruentos (caza) como forma de actividad social.

Utilizaban caballos y perros grandes y pequeños junto con pequeños terrier en sus cacerías de venados, zorros, tejones y liebres.

La selección en pos de unas características físicas y mentales deseables para así adecuarse a un cierto objetivo supone la forma en que surgieron las varias razas caninas.

En los tiempos prehistóricos, el criador era el hombre de las cavernas que buscaba un perro que tuviera unos fuertes instintos básicos y que utilizó a los mejores de estos perros para que le ayudaran a buscar y a capturar su alimento.

Más tarde, el criador fue el granjero, que se encontró que con el tener un perro resistente y lleno de energía a su lado le ayudaba a que no faltara la carne en la mesa familiar.

El hombre de las cavernas, y más tarde el granjero, seguían a los perros a pie. Más tarde, cuando el Beagle fue tenido por la aristocracia, se dio empleo a cuidadores que tenían que seleccionar a los animales.

La aristocracia, que poseía riqueza para poderlo hacer, tenía muchos perros juntos, en jaurías, y la similitud en cuanto al tipo dentro de ellas era una cualidad muy estimada.

El terreno variaba entre los condados en toda Inglaterra, con lo que el tipo deseable variaba entre una jauría y otra, para así poder superar los retos que suponía la caza local. Estos grupos de acaudalados cazadores solían seguir a los perros a caballo.

Mediante la selección continua de las características y los rasgos deseables para adaptarse al objetivo que tenía ante sí, el criador (ya fuera el hombre de las cavernas, el granjero, el cuidador, etc.) fijó el tipo en estos perros y estos pequeños sabuesos fueron finalmente refinados y criados dándose una cierta constancia en cuanto a sus rasgos y características.

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Foto cortesía de: Andrés Amengual
https://www.flickr.com/photos/amengual/

Durante la Edad Media había en Inglaterra dos variedades de perros de tipo sabueso que se decía eran bastante numerosos. Estaban los sabuesos del norte y los del sur.

También había unos sabuesos de mayor tamaño utilizados para el rastreo de venados (probablemente el Foxhound) y otros de menor tamaño utilizados para seguir el rastro de las liebres, que se cree fueron los Harrier y los Beagle.

Se ha escrito poco sobre la descripción del sabueso del norte, aunque William Youatt, en su libro The Dog, publicado en 1846, menciona «el labio más contraído y poco péndulo de los perros del norte», y afirmaba que era el más veloz.

También aparecen menciones de escritores del siglo XVII sobre los Beagle de los condados del norte de Inglaterra. Entre ellos se encuentra William Somerville (1675-1742), que dice que este perro era veloz y más esbelto que el Cotswold Beagle.

Quizás el sabueso del norte y el Beagle de los condados del norte de Inglaterra fueran el mismo perro (así lo parece).

Así que ¿qué razas se combinaron entre sí para dar lugar al Beagle?

Algunos creen que surgió a partir del cruce entre el Harrier y el antiguo sabueso sureño (o del sur de Inglaterra). En algunos casos fueron llamados «Harrier pequeños».

La mayoría de los eruditos parecen apoyar la teoría de que el Beagle actual derivó, en su mayor parte, del Harrier. La selección, camada tras camada y una y otra vez en pos de un perro de menor talla, fijó el tamaño.

Lo que en un tiempo recibía el nombre de Foxhound pequeño o Harrier pequeño se conoce en la actualidad con el nombre de Beagle.

Durante el siglo XVII, los Beagle recibieron muchos nombres distintos (aunque similares): sabuesos del norte y del sur, Beagle de pelaje duro y de pelaje liso.

El sabueso del sur fue descrito por Gervase Markham como poseedor de «un hocico más largo, unas orejas y partes péndulas del labio menos marcadas, y un aspecto general más esbelto y similar al de un lebrel.

Poseían un buen olfato y eran veloces, pero en lo tocante al ladrido, era un poco agudo y su voz no era profunda». William Youatt, en su libro The Dog, coincide con Stonehenge (J. H. Walsh, una afamada autoridad en lo tocante a los perros en la época victoriana) y creía que el cruce entre el Harrier y el antiguo sabueso del sur fue el que dio lugar al Beagle.

En la obra Cynographia Britannica, publicada alrededor de 1800, existen descripciones de los Beagle del sur y de los del norte. Estos pequeños perros eran descritos como variedades que generalmente se diferenciaban según las partes del país en que eran criados, lo que proporciona un apoyo a la cita que se atribuyó a William Somerville en esa misma época: «un perro diferente para cada tipo de caza. Elíjase con buen juicio».

Los Beagle del norte solían ser de pelaje blanco, tenían las extremidades rectas y sus hombros y caderas estaban mejor formados, y soportaban mejor que los Beagle del sur el mal clima y el ejercicio prolongado. William Somerville describió al Cotswold Beagle, al que reconoció el mérito de haber dado lugar a algunos de sus mejores Harrier al cruzarlo con el antiguo sabueso del sur.

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Fotografía cortesía de: Martín Garagorri
https://www.flickr.com/photos/martingaragorri/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El escritor Beckford escribió, alrededor de 1750, sobre el Fox-Beagle y describió que tenían un temperamento excepcionalmente vital, además de ser ágiles de pies.

Hace constar que cruzó a sus Harrier con ellos para así proporcionarles más rapidez y conducción.

También se menciona a los Beagle de pelaje duro (rough) y los de pelo duro (wire) que son, con casi total certeza, el mismo tipo de perro, ya que ambos se encontraban principalmente en Devon (en el sur de Inglaterra) y cerca de Gales.

William Youatt decía que el Beagle de pelo duro (wire) era el más fuerte, el más robusto y que era una mejor variedad.

Aquellas personas familiarizadas con los Fox Terrier y los Beagle son conscientes de que hay razones para pensar que hay sangre del Fox Terrier en los Beagle actuales, lo que quizá pueda ser la causa de la legendaria tozudez de este perro.

Los Kerry Beagle también son mencionados repetidas veces por los eruditos y eran bastante distintos del aspecto que debería tener un Beagle: gallardo, de constitución bastante ligera, de color negro y fuego y parecido, en muchos aspectos, a un Bloodhound.

Se dice que esta raza había estado presente en el sur de Irlanda durante cientos de años, y la familia Ryan de Scarteen decía haberlos tenido desde 1735. No fueron vistos en Inglaterra hasta principios del siglo XX.

Algunos creen que el Beagle actual obtuvo su agudo olfato del Kerry Beagle que, en cuanto a su coloración y aspecto general, era un Bloodhound en miniatura.

Stonehenge, en su Manual of British Sports (1861) detallaba las siguientes variedades de Beagle: «Primero el Beagle mediano, que puede ser pesado y de tipo sureño, o ligero y de tipo norteño; en segundo lugar el Beagle enano o faldero; en tercer lugar el Fox Beagle, y por último el Terrier Beagle o Beagle de pelaje duro».

A lo largo de los siglos, la realeza británica ha poseído Beagle. Se dice que durante el reinado de Enrique VIII los Beagle fueron muy populares. Existen testimonios escritos de los

Beagle durante el reinado de la hija de Enrique, Isabel I (1559-1603), además de cuadros que muestran a miembros de su corte cazando con ellos. También hay un retrato de la reina Isabel I con un Beagle a su lado. Es interesante apreciar que en la época isabelina eran perros muy pequeños.

Se les describía como Beagle enanos, miniatura o de bolsillo. Su talla oscilaba entre los 20 y los 25 cm a la cruz y eran lo suficientemente pequeños como para que, en ocasiones, fueran llevados a una cacería en alforjas a lomos de un caballo.

Otro miembro de la realeza que escogió al Beagle fue Jacobo I (1566-1625), que disfrutaba con la caza de liebres con su jauría. Un siglo más tarde, durante el reinado de Jorge IV (1762-1830), se describió a los Beagle ingleses como poseedores de un pelaje duro o uno liso, prefiriendo el rey Jorge a los de pelaje liso. Mientras era príncipe de Gales, disfrutaba cazando con su jauría de Beagle enanos. Estos pequeños perros no tuvieron una gran popularidad después de esta época.

Hacia finales del siglo XIX comenzaron las actividades caninas organizadas. La aristocracia, que llevaba largo tiempo dedicada a la caza, poseía jaurías de Foxhound, Harrier y Beagle. Cazaban, sobre todo, montados a caballo, persiguiendo a los zorros con Foxhound y Harrier (que eran de mayor tamaño) y a las liebres con el Beagle (de menor tamaño).

El término inglés «beagling» se define como el arte de la caza de la liebre en su entorno natural con una jauría de perros pequeños que se basan únicamente en su olfato para seguir el intrincado camino que ha tomado la liebre. Este tipo de caza también se hizo popular entre el pueblo llano, ya que el pequeño Beagle podía ser seguido a pie.

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Fotografía cortesía de: Tiago Lemos
https://www.flickr.com/photos/tiago_lemos/

El Kennel Club de Inglaterra se fundó en 1873, y a partir de ahí se celebraron regularmente exposiciones caninas. La primera mención acerca de la presentación de Beagle en exposiciones en Inglaterra se da en la exposición canina de la Tunbridge Wells Dog Society el 21 y el 22 de agosto de 1884, participando en ella ocho o nueve Beagle.

Había una categoría exclusiva para Beagle de cualquier tamaño, y el mejor ejemplar de esta categoría de menos de 35,5 cm de altura obtuvo una copa de plata y un cuerno de caza.

El Beagle Club de Inglaterra se fundó en 1890, celebró su primera exposición en 1896 y publicó su primer Anuario en 1897. La Primera Guerra Mundial (1914- 1918) detuvo muchas de las actividades relacionadas con los Beagle, pero el interés creció durante las siguientes dos décadas.

Más adelante, la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) también interfirió, y el vizconde Chelmsford se lleva el mérito de haber reiniciado las actividades de esta asociación cinófila.

La sociedad de mayorales de rehala de Harrier y Beagle se fundó en 1891. Los miembros de esta sociedad se limitaban a aquellos que tenían, o habían tenido, jaurías inscritas que se dedicaran regularmente a la caza de la liebre.

El objetivo de ambas entidades fue el de acrecentar el interés por los Beagle. A principios de la década de 1950 hubo un renovado interés por ellos que continúa en la actualidad. Desde 1962 se han fundado en las Islas Británicas varias sociedades caninas regionales dedicadas al Beagle.

Actualmente, los Beagle disponen de una categoría en la mayoría de los concursos no puntuables que se celebran en el Reino Unido y en todas las exposiciones generales de campeonato que se celebran bajo las normas y reglas del Kennel Club de Inglaterra.

El número de ejemplares inscritos es alto, frecuentemente de 100 o más y, a veces, incluso es del doble de esta cifra.

Introducción y aceptación en la europa continental

En Francia, durante el reinado de los Borbones (1589-1848), la abundancia de cacerías era inigualable. En Chantilly, donde residía el príncipe Luis Enrique de Borbón, se han conservado registros de caza. Los registros de 1748 a 1779 muestran que se cazaron 77.750 liebres, además de 3.364 venados y ciervas.

Se cree que el Foxhound descendía de cuatro tipos distintos de sabuesos franceses. En el libro de George Tirberville Art of Venerie, escrito durante el reinado de Isabel I, se describían los tipos de sabuesos franceses.: «… el blanco, utilizado principalmente para la caza de venados; el leonado, utilizado para todo tipo de presas, principalmente venados; el pardo, utilizado con más frecuencia que cualquier otra raza de sabueso y bueno para cualquier tipo de caza, y el negro o San Huberto, que es de muchos colores y que, sin duda, es el antepasado del Bloodhound y del sabueso del sur».

Muchos expertos creen que el sabueso del sur, al ser cruzado con el Harrier (de menor tamaño y que frecuentemente se decía que era una versión en miniatura del Foxhound), fue el antepasado del Beagle.

Al igual que en las Islas Británicas, los aficionados al Beagle de la Europa continental disfrutaron de este pequeño y alegre perro de caza de tipo sabueso (que además era un perro completo para todas las actividades), que era un gran cazador de variedad de presas, además de un hermoso y atractivo compañero en casa. En la actualidad, la popularidad del Beagle sigue siendo alta y participa, en gran número, en todas las exposiciones caninas.

Introducción y aceptación en EE.UU.

 

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Imagen cortesía de: Spoonser
https://www.flickr.com/photos/spthealien/
http://www.spencerpablophotography.com/

 

Comenzando por los tiempos de la colonización, los europeos que iban a América llevaban perros consigo: algunos, para que actuaran como perros de guarda; otros, para tirar de carros, y otros para capturar piezas de caza y así obtener alimento. Algunos de estos perros fueron llevados por su habilidad innata para captar un rastro, seguirlo y capturar las piezas.

La primera mención del Beagle de la que se tiene constancia se encuentra en History of Ipswich, Essex, and Hamilton, de Joseph Barrow Felt, publicada en 1834.

El libro se basaba, en parte, en los antiguos datos de las ciudades, y en los registros del año 1642 se menciona al Beagle, que ayudaba a los cazadores locales a mantener a los lobos alejados de la ciudad.

Antes de la Guerra de Secesión americana (1861-1865), los cazadores de los estados sureños utilizaban a perros pequeños, entre ellos, los Beagle, para la caza de zorros y liebres.

Durante la guerra cesó prácticamente todo tipo de caza, pero una vez acabada, el interés resurgió. Algunos de los cazadores más acaudalados, que querían mejorar sus animales, importaron Beagle de Europa.

A principios de la década de 1870 el general Richard Rowett, del estado de Illinois, se interesó enormemente por los Beagle. Importó perros de Inglaterra y a partir de ellos crió lo que los aficionados de esos tiempos consideraron como muy buenos ejemplares de la raza.

Los Beagle de Rowett fueron conocidos por la constancia en cuanto al tipo, la homogeneidad de sus manchas y su eficacia en el campo.

Otro famoso criador de esa época fue Mr. Norman Elmore, que importó algunos perros influyentes para el desarrollo de su línea Elmore. Ringwood y Countess fueron dos de los perros importados. Ringwood fue muy utilizado como semental y llevó frecuentemente a su descendencia a la línea Rowett. Estos dos caballeros, el general Rowett y Mr. Elmore, trabajaron juntos y las dos líneas produjeron lo que muchos pensaron que eran los mejores Beagle de aquella época.

Alrededor de 1880, Mr. Arnold, de Rhode Island, importó una jauría de Beagle de la línea Royal Rock, del norte de Inglaterra. Aproximadamente seis años más tarde, Mr. James L. Kernochan importó otra jauría de Inglaterra, y estos ejemplares tuvieron una considerable influencia sobre la calidad de los Beagle estadounidenses. Desde esos tiempos en adelante, la popularidad del Beagle creció firmemente.

En 1885, un macho llamado Blunder fue el primer Beagle inscrito en el libro de orígenes genealógico del American Kennel Club. El National Beagle Club se fundó en 1888, y esta asociación canina celebró la primera prueba de campo para esta raza dos años más tarde en Hyannis (Massachusetts), en la que participaron dieciocho ejemplares. Se cree que el primer estándar estadounidense para esta raza fue redactado por el general Rowett, Mr. Norman Elmore y un tal Dr. L. H. Twaddell.

 

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Fotografía cortesía de: Don Burkett
https://www.flickr.com/photos/dtburkett/
http://dtburkett.com/

El 21 de diciembre de 1901, Champion Windholme’s Bangle, una hembra de cinco años propiedad de Mr. Harry T. Peters, se convirtió en el primer ejemplar de esta raza que obtuvo el premio al Mejor de la Exposición (Best in Show) en una exposición abierta a la participación de ejemplares de todas las razas.

Hacia 1917, la popularidad del Beagle como perro de exposición se puso de evidencia con una participación de 75 ejemplares en la exposición canina más importante de EE.UU.: la que organiza el Westminster Kennel Club en la ciudad de Nueva York.

En esta exposición, los Beagle obtuvieron grandes éxitos, venciendo primero en el Grupo de Perros de Caza (en esos tiempos no había un grupo para los sabuesos), además del trofeo a la Mejor Pareja de Caza y Mejor Equipo de Caza de la exposición.

Es interesante advertir que fue en esta exposición donde los Beagle fueron expuestos dividiéndolos en dos variedades basadas en la talla: había una categoría para los Beagle de 33 cm o menos y otra para aquellos que superaran esta talla (pero que no debían medir más de 38 cm).

Desde entonces, esta raza ha sido exhibida en las exposiciones de belleza celebradas en EE.UU. dividiéndose en estas dos variedades.

El interés y el entusiasmo por este pequeño e inteligente cazador nunca han descendido en EE.UU. En la actualidad, el Beagle sigue siendo una de las razas completas más populares en este país: en casa como compañero, en el campo como entusiasta cazador y seguidor de rastros, y en el ring de las exposiciones de belleza como miembro muy competitivo del Grupo de Sabuesos.

El admirar una jauría de perros en rehala, es en general, un bello espectáculo, pero cuando se trata de una jauría de Beagle, la belleza está asegurada.

 

Curiosidades sobre el Beagle

 

Esta raza posee un ladrido característico que los distingue claramente de los demás. También es la raza con la que experimentan más los científicos.

Estos perros son utilizados frecuentemente en facultades de medicina y en los laboratorios, para la investigación de corazón y pulmones, experimentos de transplantes, investigación del cáncer, microbiología, genética, ortopedia, cirugía y medicina veterinaria. El beagle también se utiliza en estudios sobre toxicidad para probar la seguridad en medicina humana, los aditivos en los alimentos, quimica industrial y otros productos.

Los cachorros o perros menores de un año son los que más se usan en estos experimentos. Las razones por las que esta raza es la más utilizada en los laboratorios, no es porque los científicos los vean como los mejores modelos para humanos, sino porque son dóciles y pequeños, lo que permite mantener y cuidar una mayor cantidad de animales, ahorrando espacio y dinero.

 

Bibliografía en inglés

Dan Rice:  The Beagle Handbook. Previsualización del libro aquí.
Kristine Kraeuter: Training your Beagle. Previsualización del libro aquí.
Diane Morgan: The Beagle. Previsualización del libro aquí.

 

Bibliografía en español

Anna Vila: Beagle. Editorial Susaeta 2004. Previsualización del libro aquí.
Marcia A. Foy: El Beagle. Editorial Hispano Europea.   Previsualización del libro aquí.
Andrew Valilla: Manual práctico del Beagle. Editorial Hispano Europea 1997. Previsualización del libro aquí.

 

Curiosidades del Beagle: el aullido

 

Características físicas y estándar FCI del Beagle

 

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Fotografía cortesía de: Agnieszka Piatkowska
https://www.flickr.com/photos/apfff/with/

 

  • Tamaño y peso: La alzada no será inferior a 45 cm ni superior a 50 cm. El peso está entre 10 y 18 kg.
  • Pelaje y color: Pelo corto, bastante denso y aplanado; no es muy corto. Color:  Tricolor (leonado  con manto  negro, y blanco) con  manchas fuego más  o menos  subidas, pálidas  o carbonadas.  El manto  no  es  importante. Ya que  existen  Harriers  color gris,  los tricolores gris y los gris y  blanco no pueden ser ni descalificados, ni penalizados por tener este color.
  • Aspecto: Perro de   proporción  mediana,  armonioso, equilibrado, distinguido, ágil y vigoroso. Tiene una mirada apacible en un rostro liso característico, en el que predominan las puntas del espéculo nasal. Se nota claramente que es un excelente rastreador.
  • Esperanza de vida: 12 años aproximadamente
  • Club Español del Beagle
  • CLASIFICACIÓN FCI : Grupo 6: Perros de tipo sabueso. Perros de rastro (exceptuando lebreles) y razas semejantes. Perros de agua.
  • Sección 1.2: Perros tipo sabueso de talla mediana. Con prueba de trabajo.
  • El estándar oficial del Beagle se puede descargar directamente de la Federación Cinológica Internacional en español y en formato Word (doc) aquí.
  • Clasificación según el ranking de inteligencia funcional y obediencia del Dr. Stanley Coren: El Beagle está posicionado en el puesto 72.
  • Son las razas con inteligencia funcional y obediencia más bajo.
    · En el aprendizaje inicial necesitan unas 30 o 40 repeticiones para mostrar síntomas de entendimiento a la orden.
    · Es frecuente que sean necesarias unas 100 repeticiones de un ejercicio antes de dar un resultado fiable.
    · Su respuesta es lenta y desigual.
    · Finalizado el aprendizaje se han de hacer repeticiones frecuentes si no los resultados serán imperceptibles como si jamás hubieran aprendido ningún ejercicio.
    · Algunos califican a estas razas como “imposibles de adiestrar”.
    · La reacción a la primera orden es de menos del 25 % de las veces.
    · A veces dan la espalda a sus dueños, ignorando sus ordenes o desafiando su autoridad.
    · La respuesta a las ordenes suele ser insegura y lenta, a veces a disgusto.
    · Pueden frustrar a más de un adiestrador medianamente experimentado y hacer dudar de sus aptitudes a uno de los más especializados.
  • Ranking de perros registrados en el año 2012 en el  American Kennel Club (E.E.U.U.): El Beagle se encontraba en el puesto número 4 sobre un total de razas inscritas de 175 en ese año.

 

Criadores de Beagle en España

Beagles DeCasla

Das Poellas Beagles Americanos

Beagles De Almodobar

 

Criadores de Beagle en el resto del mundo

 

 

 

Los cuidados físicos del Beagle

 

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Fotografía cortesía de: Don Burkett
https://www.flickr.com/photos/dtburkett/

 

El beagle requiere pocos cuidados físicos, pocos baños y alguna vez un control de las uñas. El manto corto del beagle es fácil de mantener. El cepillado regular y el baño cuando es necesario, serán suficientes.

El cepillado ayudará también a mantener los muebles y la ropa libres de pelos, ya que estos perros pierden pelo de forma regular. Las orejas del beagle son propensas a infecciones, por lo que es bueno revisarlas de vez en cuando.

 

Psicología y personalidad del Beagle

 

beagle

Fotografía cortesía de: Don Burkett
https://www.flickr.com/photos/dtburkett/

De carácter alegre y divertido, no posee timidez alguna y es extremadamente cariñoso. Le gusta jugar con los niños.

Hay que prestar especial atención porque aunque salga de paseo con regularidad, siempre tendrá tendencia a ventear y rastrear a la mínima ocasión, escapando del control de sus dueños, por lo que puede ser atropellado por algún vehículo en la ciudad. Tiene un carácter muy personal e independiente.

 

Salud y enfermedades del Beagle

 

beagle

Fotografía cortesía de: Don Burkett
https://www.flickr.com/photos/dtburkett/

Es una raza sin demasiados problemas de salud aunque la gran demanda de Beagles ha permitido que se desarrolle cría con fines netamente comerciales, que no toma en cuenta los criterios responsables de cría de perros.

Por eso, algunas líneas de esta raza presentan mucha susceptibilidad a enfermedades como: epilepsia, problemas cardíacos, enfermedades de la espalda y enfermedades de la vista.

Por supuesto, también existen muchos criadores responsables que mantienen líneas saludables de la raza. Si estás pensando en adquirir un Beagle, es recomendable que busques un criador responsable cuyo objetivo no sea únicamente el lucro.

Las enfermedades congénitas de la raza han sido clasificadas según los diferentes tamaños por la   Universidad de la Isla del Príncipe Eduardo:

 

Enfermedades hereditarias del Beagle: Leer más aquí

 

 

Adecuado para…

 

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Fotografía cortesía de: Don Burkett
https://www.flickr.com/photos/dtburkett/

 

El Beagle es un animal de compañía perfecto. Es amable, apenas ladra y se lleva bien con todo el mundo. Es un perro cazador, pero no es buen vigilante.

Posee un fuerte instinto grupal, por lo que se alegra siempre con cualquier visita y no reconoce a los intrusos. Es juguetón y muy amante de los niños aunque no da problemas tampoco con los otros perros.

Necesita vivir en sociedad con las personas y siente más apego a la familia en conjunto que a un sólo miembro. Necesita pasear con regularidad, a ser posible junto a la bicicleta, con una correa larga. Puede sufrir trastorno de ansiedad por separación si se le deja solo con frecuencia o durante largos periodos de tiempo.

Con un carácter calmado y sociable, el beagle es un buen compañero para los niños. También suele llevarse bien con otros perros. Según algunos autores esto se debe a que las características físicas del beagle le permiten comunicarse muy bien mediante el lenguaje corporal.

Al ser una raza desarrollada para cazar en grupo, el beagle es muy sensible a la soledad. Por eso no es conveniente dejarlo solo por mucho tiempo.

Esta raza puede desarrollar serios problemas de conducta por aburrimiento y soledad. Además, los beagles pueden ser muy ruidosos, por lo que pueden convertirse en una molestia para los vecinos si no tienen con qué entretenerse.

A pesar de su necesidad de compañía, los beagles son perros muy curiosos y tienden a ser muy independientes cuando encuentran algún rastro a seguir.

Cualquier beagle tendrá tendencia a seguir rastros incluso cuando está paseando, por lo que estos perros suelen caminar con la nariz pegada al piso. Esto es un problema para algunas personas, ya que puede resultar difícil captar la atención de un beagle que está concentrado en alguna pista de olor.

Con todas sus virtudes y defectos, éste es un perro fácil de entrenar. Prueba de ello son los cientos de perros beagle entrenados para cazar, para detectar sustancias (drogas, frutas, etc.) en aeropuertos y como perros de búsqueda y rescate.

Sin embargo, los métodos tradicionales de adiestramiento canino no se ajustan bien a esta raza y es preferible entrenarlos con métodos más amigables como el adiestramiento con clicker.

También se debe tomar en cuenta que las conductas instintivas no pueden ser eliminadas a través del adiestramiento, por lo que se le debe dar al beagle la posibilidad de buscar rastros y seguir olores, aunque sea como una actividad recreativa.

 

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