BULL TERRIER INGLÉS

La historia del Bull Terrier Inglés

bull terrier ingles

Foto cortesía de:Maite Rodríguez Photography
https://www.flickr.com/photos/85511834@N05/

Se sabe con certeza, que James Hinks fue el primero en estandarizar el tipo de la raza en 1850 cuando seleccionó los cráneos de estos perros en forma de huevo.  La raza fue exhibida por primera vez, en su forma actual, en Birmingham en 1862. El Club del Bull Terrier se formó en 1887.

 

El verdadero interés en la raza es que el estándar dice verdaderamente el propósito. “No existen límites en su peso ni en su altura,  pero deben dar la impresión  de máxima sustancia para el tamaño del perro concordando con la calidad y el sexo.  Los perros siempre tienen que ser proporcionados.

Ejemplares más pequeños de Bull Terrier eran conocidos desde principios del siglo 19 pero no tuvieron acogida hasta la Primer Guerra Mundial y fueron apartados del registro del Kennel Club en 1918. En 1938 una reactivación fue encabezada por el Coronel Richard Glyn y un grupo de entusiastas quienes formaron el Club del Bull Terrier Miniatura.  El estándar es el mismo que el del Bull Terrier con la excepción del límite de si altura.

El Bull Terrier Inglés también es conocido con el nombre de White Cavalier (Caballero Blanco), es una de las razas más antiguas de terrier. El nombre de la raza ya fue mencionado por Pierce Egan en la publicación  “Anals of Sporting” (Crónicas Deportivas).

 

El sobrenombre de este perro “Gladiador” dice también mucho sobre sus cualidades y predisposición, y se remonta a los años en los que tenía que luchar contra otros perros en fosos llamados “Pits”. Este deporte, que se remonta a la Edad Media, era muy popular en Gran Bretaña. Durante mucho tiempo se utilizaban sólo perros (sobre todo Bulldogs) para luchar contra los toros.

Estos perros peleaban sujetados por una cuerda. Este tipo de diversión era conocido bajo el nombre de “Bull Baiting”. En la Inglaterra de los siglos XVI y XVII, las luchas de perros eran muy populares. Sobre todo la reina Elizabeth I (1533-1601) era una gran aficionada a estos eventos y cuando iba de visita a algún lugar, la gente la agasajaba organizando durante varias jornadas seguidas, peleas entre osos y perros (Bear Baiting) y de toros (Bull Baiting). Los reyes y nobles se reservaban el derecho exclusivo en el uso de Mastiffs en las luchas.

Estas luchas en las que tenían que pelear perros contra osos y animales salvajes, eran muy sangrientas. Con la llegada de la Revolución Industrial, y el desarrollo de las grandes ciudades donde residían los mineros, trabajadores del metal y del textil, surgieron algunas variantes del tradicional y campesino “Bull Baiting”.

El toro fue sustituido por todo tipo de animales salvajes o domésticos: tejones, osos, burros, caballos, monos e incluso leones y leopardos. Se pretendía conseguir la afluencia masiva del público y elevar las apuestas. Además, también hubo que competir con las muy populares peleas de gallos y concursos para matar ratas, que eran organizados por cazadores de ratas.

Las luchas se hacían principalmente en las grandes ciudades como Londres, Birmingham, y las zonas de Midlands y el norte de Inglaterra. En la capital incluso se construyeron dos plazas para este fin: Westminster Pit y Paddington Pit. Del texto de un panfleto de la época (1821) se puede deducir cual era la programación de este tipo de eventos: Lucha con un oso y un toro, lucha entre dos perros, y como atracción principal, la lucha de un mono llamado Jacco Macacco, trece veces campeón contra una hembra de perro.

Los nombres de las razas de perros que participaban en estos actos no se mencionaban en ningún sitio, pero los perros de lucha generalmente eran cruces de Bulldog y varios terriers, como el Fox Terrier, el Black and Tan Terrier (antepasado del Manchester Terrier), y sobre todo el Old English White Terrier.

Hamilton escribió en 1843 en el Naturalist’s Library (la Biblioteca del Naturalista), que estos ejemplares eran “los perros más tercos y salvajes del mundo”, y en opinión de Clifford Hubbard, según la publicación “Dogs in Britain” )Perros en Gran Bretaña), comentaba que “Eran más grandes y fuertes que los Bull Terriers actuales, y sobre todo poseían una cabeza muy diferente, emparentada con el viejo Bulldog inglés”.

Henry Davis escribía en la Enciclopedia del Perro Moderno que eran perros bastardos especialmente feos. Las distintas denominaciones con las que estos perros eran aludidos – perros del tipo Bull y Terrier – indicaban además las razas que habían sido utilizadas: al pesado Bulldog se le había añadido sangre de Terrier, un perro que estaba considerado como especialmente terco y ágil.

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Foto cortesía de:Maite Rodríguez Photography
https://www.flickr.com/photos/85511834@N05/

Cuando finalmente el Parlamento Británico prohibió en el año 1835 el Bull Baiting, el Bull Terrier ya se parecía mucho a la raza tal y como la conocemos enla actualidad. Este perro de lucha presentaba ya muchas similitudes con el Staffordshire Bull Terrier: orejas cortas de dimensiones grandes, 45 cm de alzada y un peso de unos 20 kgs. Sin embargo, la prohibición del Parlamento Británico no pudo poner fin a las luchas de perros.

No se le podía prohibir a los ingleses la tenencia de perros, ni que estos les dieran un entrenamiento intensivo, sobre todo porque la agresividad del perro estaba dirigida especialmente hacia sus congéneres. Además, era muy difícil controlar los lugares donde se organizaban estas peleas, que tenían lugar en las partes traseras de los bares, cobertizos y canteras (principalmente en Bodmin Moor, en la localidad de Cornwall. De modo que las peleas podían seguir organizándose sin problemas hasta mediados del siglo XIX. Hay cinólogos que afirman que incluso en la actualidad se siguen manteniendo este tipo de luchas en el norte de Inglaterra.

En el año 1860 apareció el primer perro que descendía directamente de los Pit Dogs en concursos caninos. Este White Cavalier, que enseguida fue denominado Bull Terrier, era propiedad de James Hinks, un criador de perros de Birmingham. Era un ejemplar con el pelo completamente blanco, con una cabeza más fina y alargada que las de los demás perros de lucha.

Aunque James Hinks nunca quiso desvelar su “receta” para la cría de su perro, este debe haber sido casi seguro el resultado de un cruce entre un Bulldog Inglés y un Old English White Terrier. Posteriormente, se añadió un Dálmata y en menor medida, sangre del Greyhound Whippet, e incluso de Pointer.

Los cinólogos han pretendido esclarecer con esta aportación (que no sigue siendo del todo segura), el cráneo ovalado del Bull Terrier, que más tarde todavía fue más acentuado. Algunos aficionados, como Edward Ash en su libro “Practical Dog Book”, aseguraban que incluso el perro pastor escocés (Collie), había aportado su genética a este perro.

J. Dhers, un cinólogo francés muy conocido, en cambio, opinaba de manera completamente diferente de sus colegas británicos: “Si el Bull Terrier lleva algo de sangre del Dálmata o del Greyhound, entonces yo veo muy poca similitud con los terriers paticortos (el Cairn Terrier y el West Highland White Terrier), y mucho menos con el Collie. De cualquier forma, este posee un cráneo completamente distinto al del Galgo.

En mi opinión, el cráneo ovalado del Bull Terrier tiene mayor semejanza con el Whippet, que desciende directamente de los terriers.” El análisis de Dhers estaba bien fundamentado con argumentos convincentes. Alrededor del 1860 el Collie todavía no poseía la cabeza fina y alargada que tiene en la actualidad, de la que hace gala la raza ahora.

Por otra parte, posiblemente se había infravalorado el papel que jugó el Old English White Terrier. Este había sido cuidadosamente cruzado con pequeños galgos.

En cualquier caso, el “nuevo” Bull Terrier causaba una enorme atracción en los visitantes de los concursos caninos y sobre todo en las personas que buscaban algo nuevo y original. Esto naturalmente provocó la ira y críticas de los aficionados al viejo Bull Terrier. Ellos le reprochaban a Hinks haber degenerado la raza del famoso perro de lucha, para conseguir un perro de concurso, con un pelaje blanco inmaculado y una cabeza elegante. Entonces Hinks propuso a sus contrincantes que su perra Pussy luchase con un Bull Terrier viejo de los “normales”.

Había comenzado una nueva profesión para el Bull Terrier. Y a finales del siglo XIX, ya se había convertido en un fiel vigilante que además había sido muy bien educado y su apodo de Gladiador, fue sustituido por el de “Caballero”. Para el viejo Bull Terrier, en cambio, no quedó otro remedio que seguir con las peleas clandestinas, la caza de ratas en los establos, y la caza del tejón y del jabalí.

En aquellos tiempos, los Bull Terrier criados por Hinks, todavía eran muy diferentes en cuanto a su tamaño. Aunque para la exposición canina de Islington en 1863 existía una clase especial para aquellos ejemplares que pesaran menos de 12 libras inglesas (unos 4,5 kgs.), los jueces caninos sólo premiaban a los perros más grandes.

En su libro Modern Dogs, publicado en 1903, Rawdon Lee se opuso a este tipo de discriminación. La miniatura del Bull Terrier existía ya en los inicios dela raza. Y a finales del siglo XIX quedó finalmente determinada la peculiar forma de la cabeza (Downface), aunque el perfil no presentaba todavía la típica depresión frontonasal descendente.

En el año 1895 el Bull Terrier tuvo que encajar su primer golpe. En ese año el rey Eduardo VII solicitó al Club Canino imponer la prohibición de amputarle las orejas. Con esta medida, según muchos aficionados a la raza, el Bull Terrier Inglés perdería gran parte de su encanto, ya que los perros de pelea siempre habían tenido las orejas amputadas. Estos eran los únicos perros, además de aquellos con las orejas plegadas, que fueron aceptados al principio.

Sin embargo, los aficionados y criadores de la raza todavía no habían ganado la lucha, y pronto se encontraron con un problema añadido que pareció poner el peligro el futuro de la raza: un gran número de Bull Terrier nacían con sordera. Para evitar que este problema se agravase y evitar eliminar a los ejemplares que nacieran con este problema, se revisó el estándar de la raza en el año 1920.

Por este motivo se finalizó la prohibición de aceptar únicamente ejemplares de color blanco, ya que se pensaba que existía una relación entre el color blanco y la sordera de la que adolecía la raza, aunque muchos genetistas desecharon esta teoría.

Así fue como finalmente fue aceptado también el Bull Terrier de color. Esta decisión hizo posible solucionar el problema de sordera, y el de la antiestética pérdida de pigmento que padecía la raza. Gracias a la introducción de gran variedad de colores, el Bull Terrier Inglés se hizo cada vez más popular.

En el año 1943, el Club Canino Británico reconoció finalmente al Bull Terrier Miniatura. Aunque esto apenas tuvo consecuencias para la difusión de la raza. Estos pequeños Bull Terrier en realidad ya existían desde principios del siglo XIX, el Bull Terrier Miniatura desciende del antiguo pequeño Bull Terrier y del viejo Toy Bull Terrier.

Aunque el tipo miniatura ya existía desde hace mucho tiempo, casi se había extinguido poco después de finalizar la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Por este motivo los aficionados al Bull Terrier Miniatura no vieron ninguna otra opción que seleccionar un tipo de perro más pesado. El peso de un ejemplar apto para concurso que establecido en 18 libras (aproximadamente 8,2 kgs.).

El éxito del Bull Terrier obtuvo su época culminante después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Durante la guerra fue utilizado como perro policía, y posteriormente como perro para la caza mayor en África, porque estaba especialmente dotado para soportar el clima tropical.

Desde entonces, el Bull Terrier Inglés se ha establecido con éxito en los Estados Unidos y otros países de la Commonwealth. En Sudáfrica es una de las razas más populares, así como en Holanda, Alemania, Bélgica y España.

Fuente: Bull Terrier Woefkesranch   

 

Bibliografía en inglés

Carolyn Alexander. Bull Terriers. Google.Books
David Harris. Bull Terrier. Google.Books

Bibliografía en español

Muriel P. Lee. Manual Práctico del Bull Terrier. Books.Google.es
B. Gibson. El Bull Terrier. Editorial Hispano Europea, 2011. Casa del Libro
Andreu Martinez Mestre. El Bull Terrier. Algo más que una cara bonita. Editorial Eride, 2010. Casa del Libro.

Características físicas del Bull Terrier Inglés

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Foto cortesía de: Cristina Lozano Burgos
https://www.flickr.com/photos/kriistiiniita/

  • Tamaño y peso del Bull Terrier Estándar: Puede llegar a tener una alzada de 54 cm., aunque según la Federación Cinológica Canina, no hay límite de altura en el Bull Terrier de tamaño estándar. El peso está entre 23 y 28 kg. aunque variará en función del tamaño.
  • Tamaño y peso del Bull Terrier Miniatura: Alzada de 35,5 cm. No hay límite de peso, aunque el ejemplar debe ser armónico en todo momento.
  • Pelaje y color: Pelo corto, liso y lustroso, duro al tacto.  Color blanco puro con marca en la cabeza (monóculo), listado o rojo, pajizo o tricolor.
  • Aspecto: Todo un paquete de músculos. Es un perro de constitución vigorosa, musculoso, bien proporcionado y activo y con una expresión vivaz, decidida e inteligente. Una característica singular es que su cabeza carece de depresión fronto‑nasal (stop)  y tiene la forma de un huevo. Sin tener en cuenta la talla, los machos deben ser muy masculinos y las hembras femeninas.
  • Esperanza de vida: Longevo, puede llegar a cumplir 14 años o más.
  • Club del Bull Terrier España
  • The Bull Terrier Club U.K.
  • Bull Terrier Club de Chile
  • CLASIFICACIÓN FCI : Grupo 3: Terriers  Sección 3:  Terriers de tipo Bull.  Con prueba de trabajo opcional.
  • El estándar oficial del Bull Terrier Inglés se puede descargar directamente de la Federación Cinológica Internacional en español y en formato Word (doc) aquí.
  • Clasificación según el ranking de inteligencia funcional y obediencia del  Dr. Stanley Coren: El Bull Terrier Inglés está posicionado en el puesto 66.
  • · Nivel mínimo de inteligencia funcional.
    · Necesitan de 40 a 80 repeticiones para obtener un rendimiento aceptable (A veces, hasta unas 25 repeticiones no muestran signos de comprensión).
    · Necesitan muchas repeticiones para mantener un nivel aceptable.
    · Responderán a la primera orden un 30 % de las veces.
    · Trabajan mejor si el dueño está cerca de ellos.
    · Estos perros parecen distraídos la mayor parte del tiempo y solo responden cuando les apetece.
    · Si la distancia entre el perro y el dueño es grande no habrá respuesta.
    · No son razas convenientes para dueños primerizos.
    · Un entrenador con mucha experiencia, tiempo, firmeza y cariño puede lograr un buen rendimiento de ellos.
  • Ranking de perros registrados en el año 2012 en el  American Kennel Club (E.E.U.U.): El Bull Terrier Inglés se encontraba en el puesto número 51 sobre un total de razas inscritas de 175 en ese año.

 

Criadores de Bull Terrier Inglés en España

 

 
 
 
 

 

Criadores de Bull Terrier Inglés en el resto del mundo

 

Los cuidados del Bull Terrier Inglés

Los Bull Terrier Ingleses mudan el pelo dos veces al año. En ese periodo y para eliminar el pelo suelto, se puede cepillar con un guante de goma especial o con un buen cepillo de cerda natural. La frecuencia de baño también dependerá del lugar donde resida el perro. Al ser un perro de pelo corto, no se suele ensuciar demasiado, por lo que limitaremos el baño a una vez al mes.

Antes del baño, hay que cepillar al perro, para retirar el pelo muerto. A continuación se le moja y aplica una o dos veces el champú, aclarando bien para eliminar restos de champú. En primavera, conviene bañarlo con champú especial antiparasitario porque es en esa época cuando puede coger parásitos externos en el exterior.

Hay que saber que a los cachorros no se les puede bañar hasta que no hayan transcurrido 10 días después de haberle puesto la vacuna de los 3 meses, aunque si está muy sucio se le puede limpiar con un guante de tela humedecido con agua y jabón o con toallitas húmedas para perros o bebés de venta en cualquier establecimiento.

Cada vez que lo bañe, hay que controlar las orejas para ver si tiene ácaros o infecciones. Controlar la longitud de las uñas y cortarlas cada 3 ó 4 semanas, en función del tipo de suelo que pise el perro en la vivienda. Si el perro vive en una vivienda con suelo de parquet, es recomendable revisarlas con mayor frecuencia, ya que al tratarse de un suelo blando, no se le desastarán apenas con el roce.

Las uñas han de recortarse con cuidado, ya que tienen vasos sanguíneos y sólo su extremo es materia inerte. En las uñas de tonalidad clara es posible distinguir la parte viva porque se puede ver hasta donde llega el nervio y hay que cortar un poquito mas lejos del extremo del nervio para evitar que sangre de manera escandalosa. Si las tiene de color oscuro, es mejor que se las corte el peluquero canino o el veterinario.

La dieta del Bull Terrier Inglés

La manera más sencilla de alimentar al Bull Terrier Inglés es con un alimento seco de buena calidad. Una alimentación deficiente afectaría al desarrollo del perro, así como a su pelaje. El Bull Terrier Inglés es un perro glotón, que no conoce límites a la hora de alimentarse, por lo que hay que tener cuidado para que no coja sobrepeso.

La etapa de cachorro: En esta etapa se debe dejar mamar de la madre al menos hasta la sexta semana de vida, y a partir de esta edad se pueden ir introduciendo gradualmente un buen pienso de calidad, especial para cachorros, o bien comida casera especialmente elaborada para perros, según las preferencias. Si en la etapa de cachorro, el veterinario nos indica que le falta calcio, se le podrá suministrar un yogur blanco mezclado con la comida o bien un quesito al día. Una zanahoria como postre, sirve para limpiarles los dientes, y es un alimento estupendo para el pelo.

En la etapa de adulto: A partir de los 18 meses, el Bull Terrier Inglés ya puede considerarse adulto, por lo que se irá introduciendo poco a poco alimento para adultos, ajustado a las necesidades del perro, en función del tipo de vida que lleve. Si no hace mucho ejercicio y lleva una vida sedentaria, deberá ingerir menos calorías, por lo que se puede consultar al veterinario acerca de la dieta del perro. La frecuencia de las comidas, se debe reducir a una ó dos diarias, por la mañana y por la noche.

En la etapa de madurez: A partir de los 8 ó 9 años, y a medida que el Bull Terrier Inglés envejece, su metabolismo se hace más lento, lo que significa que no quemará grasas tan rápidamente como antes, por lo que hay que reducirle la cantidad de calorías diarias, consultando para ello al veterinario.

La obesidad en un perro viejo es un grave problema de salud. Hoy en día existen dietas hipocalóricas de pienso seco en el mercado. Consulte al veterinario sobre la conveniencia de alimentarlo con este tipo de dieta, cuando se haga mayor. El perro deberá tener siempre agua limpia a su alcance, y en verano conviene cambiar el agua un par de veces al día, para que esté fresca y limpia.

Psicología y personalidad del Bull Terrier Inglés

Valiente, lleno de espíritu con una actitud cariñosa y divertida. De temperamento equilibrado y obediente. Aunque testarudo, es particularmente amigable. Puede ser celoso. Es absolutamente inconsciente de los peligros que puede correr con el tráfico en la ciudad, por lo que conviene llevarlo bien controlado.

Los hermanos de camada del mismo sexo casi nunca se llevan bien entre ellos. Si se le educa con intención de hacerle agresivo puede resultar muy peligroso. Posee una gran fuerza de voluntad que raya en la testarudez, pero es fácil de conducir si se tiene mano izquierda con él y acaba por someterse a su dueño.

No es pendenciero, pero es un invencible luchador si otro perro le ataca. Insensible al dolor. Tiene capacidad perfectamente para diferenciar al perro grande del pequeño y al débil del fuerte. Igual da largos paseos que se pasa horas holgazaneando por la casa. Es un perro protector y guardián seguro. No es demasiado ruidoso. Juega con los niños durante toda su vida. Es un auténtico miembro de la familia. El cariño que siente por su gente llega casi a ser adoración.

Salud del Bull Terrier Inglés

El Bull Terrier Inglés Miniatura es por lo general una raza bastante sana, aunque como cualquier animal puede tener predisposición a algunas enfermedades propias de la raza como: problemas de sordera, ojos, piel, riñones, corazón y rodillas. La tendencia a adquirir sordera ocurre tanto en perros de color como en los blancos (en el caso del miniatura).

Algunos cachorros pueden nacer sordos de uno o de ambos oídos. Los perros sordos no deben cruzarse para evitar la transmisión genética a la descendencia. Es importante realizar el test de audiometría BEAP (o BAER) para descubrir si algún cachorro de la camada tienen este problema.

Los Bull Terrier Ingleses miniatura también son susceptibles de contraer luxación ——–. Este es un problema bastante frecuente en los cachorros y puede tratarse mediante cirugía.

Otra de las enfermedades comunes a esta raza es la enfermedad de riñones —– y la herencia de nefritis (BTHN), que son enfermedades autosomales dominantes. El PKD puede ser detectado mediante un escáner ultrasónico en una clínica veterinaria especializada. El BTHN se puede diagnosticar con un test UPC.

Los perros con una puntuación de 3 o inferior son considerados libres de esta enfermedad. La cría selectiva de la raza es primordial para asegurarse de que los perros no están afectados con esta enfermedad.

Otra de las enfermedades comunes a esta raza es la enfermedad de riñones —– y la herencia de nefritis (BTHN), que son enfermedades autosomales dominantes. El PKD puede ser detectado mediante un escáner ultrasónico en una clínica veterinaria especializada. El BTHN se puede diagnosticar con un test UPC.

Los perros con una puntuación de 3 o inferior son considerados libres de esta enfermedad. La cría selectiva de la raza es primordial para asegurarse de que los perros no están afectados con esta enfermedad.

———— y ———- son enfermedades del corazón. El diagnóstico se realiza mediante un electrocardiograma que estudia la frecuencia del color mediante el efecto Doppler, que puede hacerse en una  clínica veterinaria de veterinarios especialistas en corazón.

La piel del Bull Terrier miniatura puede ser problemática también. ——— dermatitis (—-), reacciones alérgicas y —— pueden llegar a ser problemáticas. Esto suele ocurrir debido a que se le dan al perro una dieta alta en granos.  Los criadores experimentados creen que cambiar al perro la dieta a alimentos sin procesar crudos, elimina los problemas de este tipo en la raza.

Fuente: Artículo Wikipedia en inglés    

 

Las enfermedades congénitas de la raza han sido clasificadas en función de los distintos tamaños por la   Universidad de la Isla del Príncipe Eduardo:

 

Enfermedades del Bull Terrier Inglés Miniatura: Leer más aquí

Enfermedades del Bull Terrier Inglés Estándar: Leer más aquí

 

Adecuado para…

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Foto cortesía de: Lars Normann
https://www.flickr.com/photos/normannlars/

El Bull Terrier es adecuado para gente que sepa tratar con perros y tenga cierta experiencia, una familia con espacio más o menos grande y en la cual haya al menos una persona que tenga tiempo para dedicarle.

No es adecuado para personas corrientes con un sentido burgués de la belleza.

En el siglo pasado, fue criado exclusivamente para luchar contra toros (de ahí viene su nombre) y contra otros perros.

Se caracteriza por su fiereza, valentía, y agilidad.

Esa característica hereditaria sigue fascinando aún hoy en día a mucha gente, que ve en el Bull Terrier Inglés un “arma” contundente para la que no necesita licencia. Por eso, el Bull Terrier  Inglés, que se ha convertido en un pacífico perro, debe estar sólo en manos de personas honestas y con un carácter fuerte.

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