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Domingo, 19 febrero, 2017

Fotografía cortesía de: Maite Rodríguez Photography

 




Algunos perros tienen la desagradable costumbre de buscar y comer heces. Esta costumbre canina de comerse sus propios excrementos o los de otro animal, que produce en los propietarios rechazo y asombro, se denomina coprofagia.

A los perros que tienen esta costumbre, en cambio, les encanta. Especialmente el sabor y el olor de las heces de gatos, que tienen un alto contenido en proteínas, pero también les gusta especialmente el sabor de los excrementos de ciervo y conejo.

Aunque en ocasiones, la coprofagia es el resultado de problemas de salud y puede deberse a que sufren pancreatitis, infección intestinal o alergia alimentaria.

Algunos datos que conviene saber:

Algunas personas creen que cuando un perro se come sus heces, es porque carece de ciertos nutrientes que no se incluyen en su dieta habitual, y su mascota busca los nutrientes que necesita en los excrementos. Sin embargo, esto no es del todo cierto, puesto que incluso aquellos que son alimentados con dietas de alta calidad, y que contienen buenos nutrientes, lo suelen hacer.

Estos pueden ser los motivos:

Por aburrimiento: el perro se queda solo y juega un rato con sus excrementos, antes de comérselos.

Por costumbre: el perro también es un animal de costumbres. Si se ha habituado a comer excrementos, costará bastante quitarle esta desagradable costumbre.

Por estrés: si no tiene suficientes estímulos, se queda muchas horas solo en casa, sale poco a pasear, y no se relaciona con otros perros, puede adquirir el hábito de comer sus propios excrementos, incluso para llamar la atención del propietario.

Por tener una dieta fija: darle el mismo pienso, durante toda su vida, sin introducir sabores variados, resulta igual de monótono para el perro, que para los humanos. El perro también necesita tener una dieta variada. Darle un buen pienso está bien, pero incluso el más caro del mercado resulta insuficiente, si no se le alimenta con comida adicional con variedad de sabores (comida casera, chucherías para perros, etc.).

Algunos perros que comen excrementos están enfermos. Pueden tener parásitos internos, o sufrir el Síndrome de Cushing, que hace que el organismo produzca demasiado cortisol.

En algunos casos, el perro sale al campo y puede comerse las heces de algún animal, esto en realidad no es preocupante. El problema se da cuando lo hace de manera compulsiva, si lo hace en cuanto tiene la ocasión y se obsesiona con ello.

Las causas no están estudiadas científicamente, por lo que habrá que esperar que se hagan estudios serios sobre el tema. Mientras tanto, un buen consejo para evitar este comportamiento es mezclar trocitos de piña en su comida. La piña altera el sabor de las heces del perro, por lo que en unos días podría dejar este hábito.

Si el truco de darle piña no funciona y el pero muestra un comportamiento compulsivo de coprofagía, habrá que llevarlo al veterinario para determinar si tiene algún problema de salud o se trata de simple aburrimiento.

 



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Amante de los animales, la naturaleza, y la fotografía. Redacto artículos para mi blog canino, tratando de seleccionar temática que le sea de utilidad al lector, especialmente sobre enfermedades, razas, cuidados y los últimos avances científicos de nuestros fieles y peludos compañeros.