to top

Trastorno de ansiedad por separación

dalmata
Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

Fotografía cortesía de: La Eire Gata / mascotart.com



Estudio del trastorno de separación por ansiedad en los perros: La función de la homeostasis en su desarrollo y tratamiento

 

Los problemas causados por ausencia

[su_dropcap size=”5″]L[/su_dropcap]os problemas de comportamiento canino relacionados con la destrucción, ladridos y/o aullidos, y ensuciar la vivienda durante la ausencia de los propietarios, son muy frecuentes y tienen una incidencia muy elevada en las consultas de los especialistas en comportamiento canino. Hasta hace relativamente poco tiempo, el término separación por ansiedad era utilizado genéricamente para describir todos los problemas relacionados con la separación.

Sin embargo, existen causas que no están relacionadas con la ansiedad, que ya han sido clasificados en estudios previos. Especialmente, McGrave que publicó un artículo importante, identificando las distintas motivaciones de los tres problemas más comunes del comportamiento canino (ver tabla 1). Como consecuencia de esta clasificación, fueron introducidos nuevos términos genéricos, y en la actualidad es una práctica común referirse a un problema por separación, seguido por una descripción de la motivación percibida, una de las cuales es la ansiedad por separación.

Tabla 1

Destrucción en la vivienda Destrucción Vocalización
Sumisión / excitación Comportamiento juguetón Reacciona ante estímulos externos
Marcar con orina Morder en fase de cachorro Socialmente adaptado
  Reacciona ante incremento de estímulos Juegos / agresión
  Hiperactividad  
Miedo inducido Responde con miedo Miedo inducido
Separación por ansiedad Separación por ansiedad Separación por ansiedad

 

* Datos de McCrave EA. Criterios para el diagnóstico de la ansiedad por separación en el perro. Vet Clin North Am Small Anim Pract 1991;21:247-55

 

Foto cortesía de: Torvs Teddies http://www.flickr.com/photos/48438493@N05/

Foto cortesía de: Torvs Teddies
http://www.flickr.com/photos/48438493@N05/

El diagnóstico de la ansiedad por separación

En términos generales, el tratamiento exitoso de la ansiedad por separación requiere un análisis cuidadoso del historial del perro y de los signos que presenta, seguido por un diagnóstico basado en evidencias empíricas.  Este proceso es difícil debido a la falta de consenso acerca de cual es la definición concreta de la ansiedad por separación.

Los síntomas o combinación de síntomas más habituales durante la ausencia del propietario son la destrucción de objetos, ladridos o aullidos, y ensuciar la vivienda,  provocados por el estrés.

Aunque con menor frecuencia, pueden mostrar también otros síntomas de malestar bastante significativos como la reclusión, falta de apetito, hiperventilación, salivación excesiva, desórdenes gastrointestinales (vómitos o diarrea), incremento de la actividad motora (dar vueltas sobre sí mismo) y comportamientos repetitivos (automutilación o arrancarse el pelo).

Los perros en esta situación pueden presentar cuadros de ansiedad y agitación, o mostrar un comportamiento de estrés en respuesta a los estímulos asociados con la ausencia del propietario. La separación por ansiedad ha sido citada como la razón por la cual algunos perros incluso tratan de evitar la marcha de sus propietarios de forma agresiva.

A menudo el perro presenta un comportamiento agresivo, que es independiente de la separación por ansiedad, mostrando un comportamiento sin inhibiciones en su relación con el propietario o tratando de controlar los recursos, e incluso la presencia del dueño. En ocasiones, se pueden producir ambos factores (ver Fig. 1).

Según un estudio reciente, la edad media de aparición de la separación por ansiedad en los perros es a partir del año y medio de edad. La prevalencia de ciertas razas difiere según los estudios realizados, y según algunos estudios se da con mayor frecuencia en perros mestizos, aunque tras un estudio de la población general (perros de raza y mestizos), no se ha encontrado ninguna predisposición por ninguna raza específica o mestizos.

Este trastorno es más frecuente en los machos, que en las hembras. Los periodos prolongados de separación del propietario, o un tiempo  muy prolongado de ausencia del propietario del perro, periodos de reclusión en residencias caninas, una mudanza con el propietario, y el paso por refugios caninos, han sido también citados como causas de separación por ansiedad.

[su_quote]En un sentido más amplio, la descripción de la separación por ansiedad se describe como un comportamiento problemático, motivado por un cuadro de ansiedad, que se produce exclusivamente durante la ausencia parcial o total del propietario.[/su_quote]

Apego extremo

Algunos especialistas del comportamiento canino, han sugerido que el apego extremo es la condición necesaria para la separación por ansiedad. Esto ha sido clasificado en dos categorías: el apego extremo primario y el apego extremo secundario. El apego extremo primario es la evolución del apego primario, enlazado con un individuo tras la fase de pubertad del animal, que constituye la definición específica de la separación por ansiedad y está correlacionada con la perpetuación de otras características de comportamiento inmaduro en el perro.

El apego extremo secundario puede desarrollarse a cualquier edad, y se describe como la dependencia de una o varias personas dentro del círculo familiar del perro. Un perro que sufre de desorden emocional, como por ejemplo, fobia o pérdida de una figura de apego primario, puede desarrollar este tipo de apego extremo.




La manifestación típica de apego extremo es la organización de todas las actividades del perro alrededor de la figura a la que tiene apego. Cuando esta persona está presente, sigue al propietario de habitación en habitación, incluso hasta el cuarto de baño, el perro desea dormir al lado del propietario, se apoya en el propietario, desea ser cogido en brazos continuamente, y muestra estrés si se le separa del propietario cuando está en casa, pudiendo ocasionar la destrucción del lugar de acceso.

Este tipo de perros también se salen del comportamiento normal canino debido a que tienen un comportamiento excesivamente efusivo al saludar al dueño cuando regresa a casa.

Existen argumentos en contra de que el apego extremo sea la condición necesaria para la ansiedad por separación. Esto incluye la observación que los perros que son mimados y animados a tener una relación muy cercana con sus dueños, no desarrollan necesariamente problemas por separación.

De hecho, muchos especialistas han comentado que únicamente algunos perros que muestran separación por ansiedad en el sentido más amplio, manifiestan síntomas de apego extremo cuando los propietarios están en casa.

El comportamiento destructivo motivado por la separación por ansiedad suele ser rutinario en vez de intermitente, que suele ocurrir por otras causas. Algunos autores opinan que la destrucción de puertas y ventanas que dan acceso a la dirección desde donde sale el propietario, es indicación de separación por ansiedad y frustración por las barreras, lo que es consistente con el apego extremo.

El comportamiento destructivo relacionado con los objetos impregnados con el olor del propietario, como zapatos, papeles, cama, mandos de televisores, también se produce con frecuencia y es atribuido a la falta de organización del comportamiento explorador que posee el perro para la búsqueda del propietario.

Cuando el perro adulto se separa del dueño, la vocalización es comparable a los ladridos que emiten los perros en la etapa de cachorro en momentos de angustia o situaciones de estrés, aunque se diferencian de estos en que generalmente tienen un tono más elevado, con ladridos repetidos, de poca variación en el tono, y más rápidos, comparados con los ladridos normales de los cachorros.

El momento de la aparición de los ladridos cuando estos perros se quedan solos es bastante significativo: lo más habitual es que los primeros ladridos se produzcan dentro de los primeros 30 minutos y, a menudo, casi al mismo tiempo que sale el dueño de la vivienda.

El perro rápidamente incrementa la magnitud alcanzando un pico a los 30 minutos, seguido de un período de adaptación gradual y una disminución gradual del estrés y del nivel de excitación provocado por la ausencia del dueño, o bien sigue ladrando debido a estímulos externos (ruidos o voces exteriores), además del componente cíclico que suele durar de 20 a 30 minutos. Este comportamiento puede persistir hasta que vuelva el dueño, aunque el perro puede recuperarse y relajarse antes.
Estudio realizado por:  David Appleby y Jolanda Pluijmakers    




Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.

Maite Rodríguez

<p>Amante de los animales, la naturaleza, y la fotografía. Redacto artículos para mi blog canino, tratando de seleccionar temática que le sea de utilidad al lector, especialmente sobre enfermedades, razas, cuidados y los últimos avances científicos de nuestros fieles y peludos compañeros.</p>

})(jQuery)