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11 Mitos sin fundamento sobre perros y gatos

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Fotografía cortesía de: Maite Rodríguez Photography



     1. Los perros no distinguen los colores

El mito: Los perros solo ven en blanco y negro.

El origen: Se desconoce el origen de este mito.

La verdad: Los perros ven en colores. Sin embargo, los ven de distinta manera que la mayoría de las personas y están menos capacitados para distinguir los colores. Veterinarios especializados en oftalmología han estudiado los conos oculares del perro y han podido concluir que ven igual que las personas daltónicas.

Los conos receptores de sus ojos distinguen los matices del azul y el verde, pero no pueden los matices del color rojo, y a consecuencia de esto no diferencian fácilmente los matices de los colores amarillo, verde y rojo, pero si que pueden identificar distintos matices del azul, púrpura y gris. El color no es la única forma de estimulación visual que el perro puede detectar en su entorno, también ve bien los contrastes, brillo y en especial, el movimiento, que resulta fundamental para la interpretación de lo que está viendo.

     2. Los gatos siempre aterrizan sobre sus patas.

El mito: El gato siempre aterriza sobre sus patas cuando cae de cierta altura.

El origen: En el mundo felino, el cliché mas popular es que los gatos siempre aterrizan de pie. En realidad, aunque los gatos instintivamente tratan de aterrizar sobre sus patas, suelen romperse algunos huesos o sufrir daño cuando caen de cierta altura.

La verdad: Este es quizás el mito mas extendido y mas peligroso de todos los mitos acerca del gato porque desafortunadamente muchos niños  tratan de probar si esto es cierto o no. No lo es. El gato es sin duda un animal extremadamente atlético y ágil, y posee un instinto único y la habilidad de girar su cuerpo a mitad del aire para corregir su posición durante la caída. Sin embargo, si el gato está enfermo, desorientado o lesionado, no será capaz de ajustar su posición durante una caída, y no caerá de pie.

Por supuesto, si se cae desde una gran altura, no importará demasiado si no es capaz de girarse en el aire para reposicionarse y caer de pie porque la caída le producirá un gran daño o incluso la muerte, aunque sea capaz de caer de pie. Incluso, si cae desde un lugar no demasiado alto, quizás no le de tiempo a girar en el aire, y se puede hacer daño igualmente.

     3. Si el perro tiene la nariz caliente, significa que está enfermo

El mito: Si el perro tiene la nariz seca y caliente, está enfermo.

El origen: No se ha averiguado el origen de este mito, tan extendido. Los propietarios sencillamente piensan que un perro que tiene la nariz seca y caliente, está enfermo y si la tiene fría y húmeda, está sano.

La verdad: Si el perro tiene la nariz seca y caliente, significa sólo eso. Que la tiene seca y caliente. Nada mas. Una nariz seca o caliente no tiene relación con la salud general del perro.



     4. Si el perro menea el rabo, significa que está alegre

El mito: Un perro que menea el rabo, está alegre.

El origen: La mayoría de los perros mueven el rabo cuando están contentos, por lo que la gente tiende a asociar este comportamiento con un perro feliz.

La verdad: En muchos casos, es cierto que cuando mueven la cola están alegres, o al menos están expresando satisfacción. Mover la cola ciertamente expresa un estado fuerte de emoción, parecido a cuando una persona sonríe. Sin embargo, igual que una sonrisa humana, el movimiento de la cola no refleja necesariamente que esté feliz, ni que su estado de ánimo sea positivo.

El perro muchas veces mueve la cola cuando está agitado, irritado, tenso, está experimentando un estado de ansiedad, enfadado, asustado, o agresivo. Un dato interesante que han averiguado los científicos que investigan el comportamiento de estos animales es que los perros no suelen mover la cola cuando están solos, incluso aunque aparenten estar felices o en una situación agradable. Mover la cola al parecer, es un comportamiento que únicamente reserva para los ratos que está con otros animales o personas.

5. Los gatos tienen nueve vidas.

El mito: Los gatos tienen nueve vidas.

El origen: Este mito probablemente tiene su origen en el hecho de que el gato es un animal muy flexible y resistente, incluso aunque esté enfermo o herido. El gato posee una gran habilidad para salir de situaciones que probablemente supondrían una muerte segura para otros animales. Existen muchos informes de gatos que han podido sobrevivir en circunstancias muy duras durante largos periodos de tiempo, incluso sin comida o acceso al agua.

Pero el mito que relata que los gatos siempre caen de pie, también ha podido contribuir al mito de que los gatos tienen nueve vidas. El número nueve es considerado por muchas personas como un número mágico. En algunas culturas, dicen que los gatos tienen siete vidas por ser ese número el número de la suerte. De cualquier manera, se considera que los gatos suelen tener suerte.

La verdad: Por supuesto que los gatos no tienen nueve, ni siete vidas. Los gatos son mortales, igual que cualquier ser vivo. Sin embargo, tienden a ser animales muy sanos, y saben cuidar de sí mismos en casi cualquier situación, bien sea en el hogar o en la calle. Son ágiles, inteligentes y poseen muchos recursos.

6. La boca del perro está más limpia que la de las personas

El mito: Los perros tienen la boca más limpia que los humanos.

El origen: Hace algún tiempo existía la creencia de que la saliva del perro tenía propiedades antisépticas, y todavía existe la creencia en algunos lugares del planeta de que posee propiedades curativas. Se desconoce el origen de esta creencia.

La verdad: La boca del perro no es más limpia que la de una persona. La saliva del perro puede ser tóxica para algunas bacterias, sin embargo, poseen su propia población de bacterias y otros organismos infecciosos. Esa población sólo es diferente en la variedad de bacterias y otros gérmenes de la boca humana, en gran medida debido a las diferencias en la dieta.

Las personas que poseen un sistema inmunológico débil, los niños pequeños y los ancianos no deberían tener un contacto directo con la saliva del perro o del gato.



7. Un año en la vida de un perro es igual a 7 años de una vida humana

El mito: El perro tiene 7 años por cada año natural de 365 días.

El origen: La base para este mito sigue siendo un misterio. Posiblemente tiene su origen en las matemáticas: si la vida de un perro es entre 10 y 12 años y esta edad se multiplica por 7, nos da entre 70 y 75 años, la duración media de una vida humana.

La verdad: Contrariamente a la creencia popular, no existe una fórmula exacta que pueda medir el desarrollo o la edad del perro en comparación con los años de vida humana. La edad es tan individual para el perro como para el humano. Calcular la edad de nuestra mascota multiplicando por 7 es algo demasiado simple y no refleja el desarrollo y envejecimiento del perro. Existe una tabla mas precisa a modo de guía que puede servir como referencia, aunque finalmente la edad del perro va a depender de los cuidados que haya tenido y el tipo de vida que haya llevado.

El perro:                    El humano:

1 Año                            15 Años

2 Años                          24 Años

4 Años                          32 Años

7 Años                          45 Años

10 Años                        56 Años

15 Años                        76 Años

20 Años                        98 Años

Cabe destacar que hay una gran diferencia en la forma de envejecer de un perro grande y uno de tamaño pequeño. Los perros grandes tienen una vida significativamente mas corta que los perros de pequeño tamaño. El desarrollo durante los primeros años de edad es similar en ambos tamaños, pero a partir de los 7 años, los perros grandes envejecen con mayor rapidez.

8. A los perros adultos no se les pueden enseñar nuevos trucos

El mito: Los perros adultos o viejos no son capaces de aprender nuevas cosas.

El origen: Este mito posiblemente empezó cuando un propietario no fue capaz de enseñar a su viejo perro a sentarse, venir, o quedarse en el sitio. Pero todos los perros pueden aprender cosas nuevas, trucos o comandos hasta que fallecen, en función de sus capacidades y habilidades propias. Es más, a ellos normalmente les gusta aprender cosas nuevas cada día. Sus mentes necesitan ser estimuladas, igual que las nuestras. Con paciencia, amabilidad consistencia y persistencia, el propietario le puede enseñar cualquier truco a su viejo perro.

Mientras el perro esté alerta y saludable no hay ninguna razón para que no puedan seguir aprendiendo cosas nuevas cada día.

9. Los gatos ronronean cuando está felices

El mito: Un gato que ronronea es un gato feliz o contento.

El origen: Este mito, igual que otros muchos, no tienen un origen concreto. Posiblemente hayan sido originados por el hecho de que la mayoría de los gatos ronronean en presencia de sus dueños cuando son acariciados, lo que se suele interpretar como un signo de felicidad.

La verdad: La mayoría de gatos ronronean cuando están felices. Sin embargo, ese no es el único motivo. Algunas veces lo hacen cuando están enfermos, estresados, heridos, asustados, o les duele algo. También pueden ronronear mientras dan a luz, e incluso cuando se están muriendo. El ronroneo parece ser mas una expresión de una emoción fuerte, sea ésta positiva o negativa, que una expresión de una emoción determinada.

El ronroneo de un gato podría ser similar al zumbido o silbido humano, que normalmente se hace para expresar un sentimiento de felicidad, pero también puede hacerse por estrés, miedo o malestar.

10. Los gatos pueden ver perfectamente en la oscuridad

El mito: Los gatos ven en la oscuridad.

El origen: Este mito posiblemente tuvo su origen en las personas que han observado a los gatos moviéndose por las noches. Los gatos a menudo están muy activos por las noches y suelen moverse bien en la oscuridad.

La verdad: Aunque el gato ve mejor en semi oscuridad o penumbra, que las personas, lo cierto es que no son capaces de ver en completa oscuridad. Las pupilas de sus ojos se abren mucho mas que las de los humanos en la penumbra, lo que les permite cazar al amanecer y al atardecer, pero no pueden ver en una habitación completamente oscura.

11. Los perros comen hierba para vomitar y purgarse

El mito: Los perros comen hierba para provocarse el vómito y purgarse.

El origen: Este mito ha sido fundamentado en el hecho de que los propietarios han observado que sus perros comían hierba, para más tarde vomitarla.

La verdad: En la actualidad parece ser que existen dos tipos distintos de comportamiento canino que incitan a comer hierba a los perros domésticos. Algunos  comen un poco de hierba ocasionalmente, mientras que otros comen mucha hierba de manera con mucha frecuencia, y con un propósito. Los perros que lo hacen con mas frecuencia y comen mucha hierba con ansiedad, suelen vomitar a los pocos minutos. En cambio, los perros que comen poca hierba lentamente, por lo general, no vomitan.

Pero no está demostrado que el motivo sea malestar estomacal. Habrá que esperar nuevos estudios científicos sobre el tema.



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Maite Rodríguez

<p>Amante de los animales, la naturaleza, y la fotografía. Redacto artículos para mi blog canino, tratando de seleccionar temática que le sea de utilidad al lector, especialmente sobre enfermedades, razas, cuidados y los últimos avances científicos de nuestros fieles y peludos compañeros.</p>

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