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Viernes, 24 Marzo, 2017
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Fotografía cortesía de: Katie Weychardt




¿Qué es la Dermatitis Atópica?

La Dermatitis Atópica o Atopia Canina está considerada como el equivalente canino de la fiebre del heno en los humanos. Es una enfermedad muy frecuente, que afecta aproximadamente al 10% de los perros.

Los animales que contraen esta enfermedad se vuelven sensibles a ciertas sustancias (alérgenos) medioambientales, que son inhalados o absorbidos a través de la piel (aunque estas mismas sustancias no perjudican a los animales que no tienen esta enfermedad). La reacción alérgica que provoca la enfermedad inicialmente se manifiesta con picores (prurito o picazón).

Los principales causantes de este tipo de alergia son los ácaros del polvo, polvo, caspa humana, plumas, mohos, pólen de los árboles, hierba y maleza. Los perros con dermatitis atópica también son más propensos a contraer seborrea, infecciones bacterianas de la piel (piodermatitis),  y probablemente también infecciones por levaduras (Malassezia).

¿Cómo se hereda?

La forma exacta de transmisión hereditaria es desconocida. Sin embargo, existe una fuerte tendencia a reproducirse la enfermedad, especialmente si existe un grado elevado de parentesco (por ejemplo, en el caso de que ambos padres sean alérgicos, existirá una gran probabilidad de que el cachorro también contraiga la enfermedad).

¿Cómo afectará la enfermedad al perro y al propietario?

La atopia canina se suele manifestar entre el primer y tercer año de vida del animal, aunque también puede desarrollarse más tarde, a los 6 o 7 años. En los estados iniciales de la enfermedad, la atopia puede ser estacional (por ejemplo, desde la primavera hasta el otoño), pero la mayoría de los perros afectados suelen mostrar signos durante todo el año.

Los perros con dermatitis atópica sienten fuertes picores. Las zonas del cuerpo mas afectadas por la enfermedad son la cara, las patas, la parte inferior de las patas, las ingles y en menor medida también las orejas y los ojos.

Además de rascarse con las patas traseras, a menudo se lamen o muerden las areas afectadas, o se frotan con la alfombra para rascarse la cara y orejas. El picor intenso los puede hacer mas irritables o menos tolerantes cuando se les toca.

Inicialmente, no suele haber señales en la piel que delaten la existencia de la enfermedad, excepto un ligero enrojecimiento incluso aunque el perro tenga bastante picazón.

Esto es importante porque en otras enfermedades a menudo hay sarpullidos o lesiones externas visibles. Con el tiempo, se producen lesiones en la piel del animal, y el hecho de rascarse a menudo le produce dolor y puede provocarle infecciones bacterianas o por hongos y seborrea, lo que acabará originando un olor desagradable en el perro.

La piel se enrojece y oscurece en las zonas afectadas (hiperpigmentación), arrugándose y haciéndose más espesa, con la pérdida de pelo y salivado de color bronce.

El concepto de “carga alérgena” es importante en la comprensión y tratamiento de esta enfermedad. Los perros con dermatitis atópica son generalmente alérgicos a más de un agente.

Una pequeña cantidad de alérgenos puede ser tolerada sin desarrollar ninguna reacción, pero el incremento en cualquiera de ellos (por ejemplo, un incremento de la carga alérgena como suele ocurrir durante las temporadas de polen) puede incrementar el umbral de tolerancia del perro  y provocar una reacción alérgica de extrema incomodidad.

¿Cómo se diagnostica la Atopia?

Existen muchos tipos de enfermedades cutáneas que causan picores, y estas pueden presentar una gran similitud tras un examen físico. El veterinario hará preguntas relacionadas con la dieta del perro, el ambiente donde se encuentra, y cualquier clase de tratamiento farmacológico de la piel que se le esté suministrando en esos momentos.

También preguntará si hay otras mascotas o personas en la casa que tengan picores, en que parte del cuerpo han comenzado las lesiones en la piel, cuanto tiempo lleva el animal con los picores y síntomas de la enfermedad,  y si existe un patrón estacional en la manifestación de los picores.

Las respuestas que obtenga nuestro veterinario, así como la edad y la raza del perro, le podrán dar los primeros indicios para el diagnóstico de la enfermedad. Por ejemplo, los picores que se manifiestan de forma rápida y de repentina, y empeoran enseguida son síntomas más típicos de alergia a las pulgas, sarna, o hipersensibilidad a algún medicamento.

En cambio los picores que comienzan de forma lenta e insidiosa y empeoran gradualmente, son más indicativos de una dermatitis atópica, alergia a la comida, bacterias o infección por levaduras (hongos) en la piel y seborrea. Las infecciones cutáneas y seborrea normalmente desarrollan una atopia secundaria y pueden tener que ser esclarecidas antes de que el veterinario pueda diagnosticar la atopia canina.

Los test para el diagnóstico pueden incluir varios raspados de piel y frotis (para ver si existen ácaros o infecciones de levaduras (hongos)), exámenes fecales (para los parásitos), biopsia de la piel, test cutáneo (para alergias a determinadas sustancias), dietas de eliminación y/o cambios ambientales (cuando existen sospechas de alergia a la comida o por contacto).




La atopia puede ser tratada y controlada satisfactoriamente en la mayoría de los casos (en el 90% de los perros afectados). Existen 3 métodos para un tratamiento exitoso, que será de por vida y tendrá que ser modificado de vez en cuando.

Una combinación de medidas de prevención y fármacos suele ser generalmente más eficaz.

1) Reducción a la exposición de los alérgenos. Esto requiere la identificación de las sustancias a las que el perro es sensible (por medio del test de alergia).

En algunos casos se puede evitar la exposición a los agentes que causan la alergia (si el perro es alérgico a las plumas, o al humo del tabaco, por ejemplo), y reducir la exposición a otros (manteniendo al perro alejado de las zonas donde haya moqueta o alfombras para reducir la exposición a los ácaros del polvo, por ejemplo).

El veterinario aconsejará en cada caso lo mejor, en función de los resultados del test de alergia al que haya sido sometido el perro.

2) Hiposensibilización  (inmunoterapia o vacunas contra la alergia).

Esto está especialmente indicado cuando los alérgenos causantes de la atopia no pueden ser evitados, y el perro presenta signos clínicos durante un periodo de 4 a 6 meses al año, y que no puede controlarse con terapia médica. La inmunoterapia se llevará a cabo después de que los alérgenos del perro hayan sido identificados mediante un test de alergia.

Inyecciones de bajas dosis del alérgeno apropiado se administrarán  durante cortos intervalos de tiempo al principio del tratamiento, y después se recetarán refuerzos en caso necesario, si posteriormente vuelven a aparecer los signos clínicos de nuevo.

3) Tratamiento médico: Un tratamiento de larga duración podría incluir hidratantes suaves de antiprurítico (para el control de la picazón): champú, ácidos grasos esenciales, antihistamínicos (más efectivos habitualmente cuando se aplican como medida preventiva), y corticoesteroides de corto alcance en días alternos (administrar solo durante cortos periodos de tiempo cuando se intensifica el brote, para minimizar los efectos potencialmente graves de sus efectos secundarios.

Consejos para el veterinario:

Se puede realizar un diagnóstico provisional basado en el historial clínico del perro, examen físico y test de laboratorio para excluir otras posibles enfermedades. Test intradermal (y para un menor extensión, pruebas serológicas de alergia) es necesario para un diagnóstico definitivo y la identificación de los alérgenos envueltos.

El diagnóstico no debe estar basado solo en test intradermales (debido a su bajo grado de especificación), o serológicos (muy frecuentes reacciones positivas falsas).

El test intradermal es el método preferido para el diagnóstico de la atopia canina y para determinar la inmunoterapia mas apropiada. Sin embargo, para conseguir buenos resultados se requiere experiencia, práctica y una gran atención por los detalles. Muchos factores pueden llevar a realizar falso positivo y falso negativo resultados. En la medida que sea posible, es deseable desviar estos casos a los especialistas en este campo.

Consejos para la reproducción de los perros afectados por Atopia:

Aunque la forma específica de transmisión hereditaria es desconocida, lo más recomendable es no criar con los ejemplares que estén afectados por Atopia, ni con sus padres. Tampoco es aconsejable la reproducción con sus hermanos, debido a la fuerte predisposición de herencia familiar de la enfermedad.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN ACERCA DE ESTA ENFERMEDAD, POR FAVOR, CONSULTE A SU VETERINARIO.




Fuentes:

Scott, D.W., Miller, W.H., Griffin, C.E. 1995. Immunologic Skin Diseases. In Muller and Kirk’s Small Animal Dermatology. p. 500-518. W.B. Saunders Co., Toronto. This reference contains detailed information on allergy testing and on hyposensitization. Page 515 has practical suggestions for environmental management in atopic dogs.

Ihrke, P.J. 1995. Pruritis. In E.J. Ettinger and E.C. Feldman (eds.). Textbook of Veterinary Internal Medicine, pp. 214-219. W.B. Saunders Co., Toronto.

¿Cuales son las razas con mayor predisposición genética al desarrollo de la Atopia?

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Amante de los animales, la naturaleza, y la fotografía. Redacto artículos para mi blog canino, tratando de seleccionar temática que le sea de utilidad al lector, especialmente sobre enfermedades, razas, cuidados y los últimos avances científicos de nuestros fieles y peludos compañeros.