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domingo, 15 octubre, 2017
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BULLDOG INGLES

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Historia y origen del Bulldog Inglés

bulldog ingles

Foto cortesía de: Christine Anne Graham
https://www.flickr.com/photos/71115918@N08/

A pesar de su formidable apariencia, este perro que es el perro nacional en Reino Unido es un compañero amigable y muy, muy afectuoso.

Durante siglos las peleas de toros fueron muy comunes en los pueblos de Inglaterra, donde se soltaba un toro y los perros eran azuzados para atacarle.

La morfología de este animal se adaptaba perfectamente a esta actividad: patas cortas, feroz y con unas mandíbulas extraordinariamente fuertes.

Esta raza se desarrolló a partir del Mastín. Las peleas de toros se declararon ilegales a partir del año 1835, y posteriormente a esta fecha, los criadores han seleccionado caracteres fuertes, han exagerado su complexión física y el hocico achatado. El Bulldog simboliza el sentimiento nacional inglés, y hoy en día es un perro que goza de gran aceptación y admiradores en todo el mundo.

El Bulldog Inglés, símbolo de la nación británica, es considerado por muchas personas como uno de los representantes más atípicos de las razas caninas. Este viejo luchador de toros posee una valentía y espíritu de lucha excepcional que le viene de casta.

Los criadores se han afanado durante años para conseguir que ambas características sean productivas, y lo han conseguido a la perfección. El nombre de la raza ya indica que se trata de un perro relacionado con los toros. Antiguamente existía la creencia de que la carne del ganado se hacía más tierna si poco antes de sacrificar los animales, tenían que correr.

De esta vieja creencia procede la tradición de hacer que los perros lucharan contra los toros antes de que estos fueran sacrificados. Los carniceros utilizaban al principio los perros de tipo dogo (molosos).

Estos perros tenían el suficiente valor para medir sus fuerzas con los toros más bravos. En Inglaterra se utilizó para este fin a los antecesores del Mastiff Inglés. Sobre el origen del Mastiff, los cinólogos no han conseguido llegar a un acuerdo: algunos opinan que los fenicios y los romanos trajeron este perro a Inglaterra durante sus migraciones hacia el norte de Europa.

Y aunque esta hipótesis en principio parece interesante, hay que tener en cuenta que el mismísimo Julio César afirmaba lo contrario en su época.

En algunas de sus obras donde Cayo Julio César hacía alusión a la conquista de Gran Bretaña, ya afirmaba  que los Celtas tenían perros de tipo moloso que utilizaban en la guerra para atacar a las legiones romanas. Estos perros sembraban el pánico entre los luchadores romanos. De lo que se deduce que es bastante probable que en aquellos tiempos ya hubiera perros molosoides en Gran Bretaña, posiblemente desde los tiempos de la expansión celta.

Los romanos se llevaron estos perros para que luchasen en los circos romanos. Según esta versión, no habían sido ellos quienes habían enseñado a sus sangrientos perros al pueblo británico, sino al revés. El cronista romano Gratius Faliscus dio mayor veracidad a esta teoría, relatando en sus escritos que los romanos se llevaron sus perros a Gran Bretaña para que lucharan contra los molosos de Cornwall.

Los perros de Cornwall tenían la reputación de ser imbatibles en las peleas, y había que poner fin a esa fama. Además se sabe que las tribus celtas que destruían las ciudades griegas y romanas, eran ayudadas por unos perros de dimensiones extraordinarias. En el Museo Nacional de Copenhague se encuentran algunas vasijas de origen celta, con dibujos de perros molosoides.

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Foto cortesía de: Christine Anne Graham
https://www.flickr.com/photos/71115918@N08/

En cualquier caso, las confrontaciones entre toros y perros se transformaron durante la Edad Media rápidamente en una diversión excitante.

Se hicieron tan populares que se puede hablar de una auténtica moda.

En aquellos tiempos sólo la nobleza tenía el privilegio de tener mastines grandes, según se desprende de las leyes promulgadas en el año 1272.

En ellas se estipulaba que el pueblo llano podía tener mastines grandes, siempre que les fueran amputados tres dedos de ambas patas delanteras.

Lógicamente, tras la amputación de los dedos los perros no se podían utilizar para la lucha, por lo que la gente buscó otras alternativas. La solución estaba en la cría y selección de perros de tamaño más pequeño que también eran adecuados para el “bull baiting”. A pesar de su pequeño tamaño estos perros tenían que seguir teniendo la suficiente valentía y fuerza que los mastines para poder enfrentarse con los toros. A raíz de esa iniciativa nació el Bulldog Inglés. Varios escritores mencionaron esta raza, aunque en los siglos XIV y XV fueron denominados con otros nombres.

Algunos los llamaban mastines con manchas, de orejas colgantes, y ojos pequeños. De estos perros se decía que una vez que agarraban al toro, no volvían a soltarlo jamás, pasara lo que pasara.

Además se relataron las hazañas del “Bold-Dog”, y sobre el “Band-Dog” se comentaba que se trataba de un perro de cuerpo poderoso, con una cabeza con aspecto sanguinario, del que  se decía que tan sólo eran necesarios cuatro de estos perros para abatir un oso grande. De todo ello se deduce también que el Bulldog en aquellos tiempos no sólo debía luchar contra los toros.

Hasta el año 1632 no se comenzó a usar el nombre de Bulldog. Un tal Preston Eaton, que residía en San Sebastián, en España, solicitó que le llevaran un mastin y dos bulldogs pesados.

Tenía la intención de comparar la lucha de estos perros con las luchas de los famosos perros de Burgos españoles, que también eran valiosos perros luchadores de toros. Además, el Rey Felipe II de España era amante de sangrientas corridas de toros, por lo que tenía costumbre de importar a España Bulldogs de Inglaterra para estas luchas.

Las luchas entre animales en la época de la reina Isabel I de Inglaterra (1558-1603), eran sin duda una de las aficiones más populares en el Reino Unido. La reina tenía especial predilección por las luchas entre perros y todo tipo de animales, tanto domésticos como salvajes, por lo que se organizaban con frecuencia luchas de perros contra toros, leones y osos.

Cualquier forma de lucha era aceptada por la reina y sus cortesanos sabían que era uno de sus placeres favoritos, por lo que organizaban con regularidad este tipo de espectáculos.

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Foto cortesía de: Katarina Drezga
https://www.flickr.com/photos/drezzz/

Cuando Isabel I visitó en el año 1575 Kenilworth Castle, propiedad del Conde de Leicester, fueron derrotados ante sus ojos 13 osos. Para luchar contra los osos “bear baiting”, los perros debían ser extremadamente valiente.

El oso tiene tanta fuerza que si atrapa un perro y lo apretaba fuertemente contra su pecho, podía matarlo perfectamente. Los días elegidos para realizar las luchas eran principalmente los domingos, el único día que la gente tenía libre. Sólo los puritanos se atrevieron a criticar estas aficiones de la reina, sus cortesanos, la nobleza y el pueblo llano.

Para satisfacer a los puritanos, el sucesor de la Reina Isabel I, el Rey Jaime I, las luchas de perros contra osos los domingos, aunque no fueron abolidas. Las opiniones sobre estas luchas entre animales estaban bastante divididas. Mientras que a Oliver Cromwell (1599-1658) le parecía un pasatiempos inocente y excitante, únicamente pensado para entrenimiento de un pueblo pacífico”, Samuel Pepys,  influyente político y periodista de la época, en su célebre diario de 1660-1669 sobre la vida en Londres, calificaba estos espectáculos de “brutales y repugnantes”.

Para el poeta Christopher Smart en cambio, no existía ningún perro mejor que el Bulldog: “Es el mejor perro de todos”. Un periodista del diario British Field Sports fue tan lejos en sus afirmaciones que en 1818 escribió que esta raza “únicamente está programada para los objetivos más bárbaros y deleznables.” El bulldog, según este autor, sería la vergüenza entre los de su especie y “lo mejor sería que desapareciese la raza completamente”.

Estas opiniones contradictorias lleva a la pregunta de cómo funcionaba exactamente el “bull baiting”. El cinólogo P.M.C.  Toepoel escribió en 1933 en su libro “Nuestros Perros” lo siguiente: “… las crueles mordidas de toros funcionaban de la siguiente manera. Cada ciudad y pueblo tenía la ordenanza que no podía sacrificarse ningún toro sin que hubiera tenido lugar las mordidas del toro. Y en muchos pueblos estos animales debían pasar incluso en dos y tres ocasiones por esta tortura.

 

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Foto cortesía de: Christine Anne Graham
https://www.flickr.com/photos/71115918@N08/

Además, existían todavía toros que eran utilizados para esta diversión con regularidad. El toro que iba a ser sacrificado era atado a una cadena de hierro. Muchas veces se revestían las puntas de sus cuernos. A continuación se soltaba algunos perros bulldog, en ocasiones varias veces seguidas. Los perros trataban de alcanzar el punto más débil del toro, el morro, para morderle. Los toros más hábiles y expertos cavaban rápidamente un agujero en la tierra y enterraban allí sus hocicos.

En grabados antiguos se puede observar que afortunadamente, algunos toros conseguían zafarse de las cadenas, y se defendía aunque sólo fuese durante un rato. En 1835 el Parlamento Británico prohibió definitivamente el “bull baiting”. Aunque este “deporte” no desapareció del todo en los ducados más alejados de la ciudad de Londres, poco a poco dejaron de criarse los bulldog.

Sólo cuando se pusieron de moda las peleas entre perros, volvieron a criarse de nuevo. De hecho, también las peleas de perros estaban prohibidas, aunque estas podían organizarse de manera clandestina con mucha mayor facilidad que las peleas contra toros. Sin embargo, el bulldog no pareció ser demasiado adecuado para este tipo de lucha. Sin dudar en ningún momento del espíritu de lucha y la valentía de estos animales, los criadores preferían para esto a los Bull Terrier, que eran el resultado de la mezcla entre terriers y el bulldog.

A mediados del siglo XIXl, la raza de nuevo tuvo un bajón de popularidad, e incluso no llegó a estar presente en la primera exhibición canina británica. Hasta el año 1860, en las exhibiciones de Birmingham, Sheffield y Londres, fueron inscritos y exhibidos por primera vez los primeros bulldog. Al poco tiempo, y debido al gran éxito que obtuvieron, algunos criadores y aficionados a la raza decidieron montar la primera asociación de la raza y con el nombre de “Philo Kuon” (amigo del hombre), fue establecido el estándar de la raza, que se editó al año siguiente.

 

Fuente:   Geschiedenis Engelse Bulldog Woefkesranch   

Bibliografía en español

Michael Dickerson: Bulldog Inglés.EDITORIAL HISPANO EUROPEA. Previsualización: Google.Books
Jean Hetherington: Bulldog Inglés. Una Introducción Completa. Previsualización:  Google.Books

 

Bibliografía en inglés

John Gallagher: Guide to Owning an English Bulldog. Previsualización:  Books.Google
Susan M. Ewing: Bulldogs for Dummies. Previsualización: Books.Google
Marlene Zwettler: The Great Book of Bulldogs, Bull Terrier and Molosser. Previsualización: Google.Books

 

Características físicas del Bulldog Inglés

 

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Foto cortesía de: Christine Anne Graham
https://www.flickr.com/photos/71115918@N08/

Tamaño y peso: No hay nada prescrito en lo referente a la altura, aunque suele ser de unos 40 cms. El peso es de 24 kgs.

  • Pelaje y color: Denso, corto y suave. De colores rojo, blanco, amarillo rojizo, amarillo claro o listado. El color claro es más importante que la tonalidad.
  • Aspecto: Entre grotesco y gruñón o amenazante, aunque con un corazón de oro.
  • Esperanza de vida: Media, entre 10 y 12 años.

 

 

  • CLASIFICACIÓN FCI : Grupo 2:   Perros tipo Pinscher y Schnauzer    ‑     Molosoides y perros tipo de montaña y boyeros suizos.      Sección 2.1 : Molosoides, tipo Dogo.  Sin prueba de trabajo.
  • El estándar oficial del Bulldog Inglés se puede descargar directamente de la Federación Cinológica Internacional en español y en formato Word (doc) aquí.
  • Clasificación según el ranking de inteligencia funcional y obediencia del  Dr. Stanley Coren: El Bulldog Inglés está posicionado en el puesto 77.
  • Son las razas con inteligencia funcional y obediencia más bajo.
    · En el aprendizaje inicial necesitan unas 30 o 40 repeticiones para mostrar síntomas de entendimiento a la orden.
    · Es frecuente que sean necesarias unas 100 repeticiones de un ejercicio antes de dar un resultado fiable.
    · Su respuesta es lenta y desigual.
    · Finalizado el aprendizaje se han de hacer repeticiones frecuentes si no los resultados serán imperceptibles como si jamás hubieran aprendido ningún ejercicio.
    · Algunos califican a estas razas como “imposibles de adiestrar”.
    · La reacción a la primera orden es de menos del 25 % de las veces.
    · A veces dan la espalda a sus dueños, ignorando sus ordenes o desafiando su autoridad.
    · La respuesta a las ordenes suele ser insegura y lenta, a veces a disgusto.
    · Pueden frustrar a más de un adiestrador medianamente experimentado y hacer dudar de Sus aptitudes a uno de los más especializados.

Ranking de perros registrados en el año 2012 en el  American Kennel Club (E.E.U.U.): El Bulldog Inglés se encontraba en el puesto número 5 sobre un total de razas inscritas de 175 en ese mismo año, aunque no goza de excesiva popularidad debido principalmente a que todavía es una raza poco conocida.

 

Criadores del Bulldog Inglés en España

Candybulls.com

Tresllunes.com

Candonesbull.com

 

Criadores del Bulldog Inglés en Europa

 

Curiosidades sobre el Bulldog Inglés

 

En California se celebra todos los años un campeonato de surf canino. El Annual Loews Coronado Bay Resort Dog Competition organiza anualmente en Imperial Beach, en California. La dinámica es igual a la que se celebra para humanos, los perros deben tomar tres olas para impresionar al jurado y conseguir la máxima puntuación posible. Un gran porcentaje de participación tiene el Bulldog Inglés.

 

 

 

Los cuidados físicos del Bulldog Inglés

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Foto cortesía de: Robert Sorrentino
https://www.flickr.com/photos/rsorrentino/

El Bulldog Inglés en general necesita pocos cuidados y sólo una moderada cantidad de ejercicio diario. Son muy sensibles al calor, por lo que no deben quedar nunca expuesto a altas temperaturas y hay que permanecer atentos a los golpes de calor.

EL CEPILLADO DEL PELO:

El Bulldog Inglés debe cepillarse por lo menos 2 veces por semana con una manopla o cepillo de goma. Se empieza siempre por la parte posterior, avanzando a contrapelo hacia la cabeza. Esto mantendrá el manto saneado y brillante. Al acabar hay que pasar el cepillo también a favor del pelo. Durante la época de muda de otoño y primavera hay que aumentar la frecuencia del cepillado.

LA LIMPIEZA DE OÍDOS:

Hay que limpiarle los oídos como mínimo una vez al mes. Se utilizarán unas gasas y cualquier limpiador especial para los oídos que se puedan conseguir en la farmacia (Epi-otic, Specicare, Otoclean, etc.). Se vierte un poco en el interior del conducto auditivo, se masajea la oreja por fuera y a continuación se pasa una gasa enrollada en el dedo por el interior de la oreja para ir sacando la suciedad hacia fuera.

LIMPIEZA DE LOS PLIEGUES:

Cada criador o propietario suele tener su producto preferido. Se recomienda limpiarlas con toallitas húmedas para bebés con lanolina y aloe vera, arrastrando la suciedad hacia fuera. Si están muy sucios es conveniente enjabonar con Betadine jabonoso o jabón con clorhexidina y a continuación aclarar con agua limpia y secar bien con una gasa.

Para proteger los pliegues: A continuación pasar arrastrando otra gasa por el pliegue previamente impregnada de clorhexidina en gel (por ejemplo, Eq-mina) o con vaselina. Si los pliegues huelen mal es que están infectados, por lo que hay que realizar una visita al veterinario.  En el pliegue del rabo hay que sacar todo el pelo muerto tirando de él con los dedos.

EL CUIDADO DE LOS OJOS DEL BULLDOG INGLÉS:

Retirar diariamente las legañas y restos de secreciones oculares del borde del párpado. Para ello se necesita una botella de suero fisiológico, gasas y una jeringuilla. Todos estos productos se compran en farmacia. Con ayuda de la jeringuilla se saca de la botella aproximadamente 5 ml. Se empapa una gasa con el suero y se arrastra la suciedad fuera del contorno de ambos ojos.

HIGIENE DENTAL DEL BULLDOG INGLÉS:

Lo ideal es cepillar los dientes con cierta frecuencia, pero como mínimo hay que hacerlo una vez por semana. Para ello se puede utilizar un cepillo blando  pequeño (de niños) o una gasa enrollada en el dedo. Al principio hay que pasarlo suavemente por dientes y encías unos segundos y sólo empapado en agua del grifo.

Cuando se haya acostumbrado, hay que añadir una gota de cualquier elixir para enjuague bucal del supermercado y ampliar el tiempo de limpieza. Prestar especial atención a los pelos que se les clavan en las encías superiores, junto a los incisivos. Estos pelos hay que sacarlos con pinzas para prevenir las periodontopatías (enfermedades de la boca). Si hay zonas marrones en los dientes o mal aliento, el perro tiene sarro o infección, por lo que en estos casos, hay que realizar una visita al veterinario.

 

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Foto cortesía de: E. Greminger
https://www.flickr.com/photos/27805080@N03/

 

EL BAÑO:

Si lo cepillamos una o dos veces a la semana, no será necesario bañarlo con frecuencia. No es recomendable hacerlo más de una vez al mes. En los meses estivales, cuando hace calor, se le puede bañar en la terraza o en el patio. En invierno, hay que bañarlo en la bañera de casa. Se puede recurrir a un peluquero canino profesional, lo que resulta más cómodo. Los peluqueros caninos suelen tener secadores profesionales de secado rápido, lo que evita posibles resfriados.

Hay que utilizar champú para pieles sensibles y perros de pelo corto, y en las tiendas de animales se puede encontrar un amplio surtido de cosmética canina. Hay que enjabonar dos veces, dejando actuar el champú, si es de tratamiento, durante 5 minutos, acabando con un aclarado minucioso. Tras el baño, secar bien con toallas y no dejar que coja frío.

Para proteger las orejas del agua, hay que introducir unas bolas de algodón. Si entra agua en las orejas, puede coger una infección. Hay que enjabonar bien los pliegues del rabo y la zona genital, ya que ellos no alcanzan esas zonas para limpiarse.

EL CORTE DE UÑAS DEL BULLDOG INGLÉS:

Es preferible dejar que se desgasten de forma natural permitiendo al perro que haga ejercicio sobre la tierra. Las uñas se podrán cortar sin dificultad la un cortauñas de perro de calidad y bien afilado, que se puede adquirir en cualquier tienda de animales. La uña ha de recortarse poco a poco, cuidando de no cortar los vasos sanguíneos, lo que produce un sangrado escandaloso. Si no estamos seguros de saber realizar bien el corte de uñas, es preferible que lo haga el veterinario o el peluquero canino.

NARIZ:

Habitualmente se les reseca con frecuencia porque llegan con dificultad con la lengua. Para prevenir el exceso de sequedad en la nariz, y el agrietamiento con posibles infecciones hay que usar cremas suavizantes corporales para personas o bien vaselina de la farmacia.

 

Psicología y personalidad del Bulldog Inglés

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Foto cortesía de: Christine Anne Graham
https://www.flickr.com/photos/71115918@N08/

 

Es sorprendentemente gentil y confiado con los niños. Sus reacciones hacia los demás animales, en cambio, son imprevisibles, por lo que debe tenerse cuidado si se tienen más animales en casa. Son excelentes perros guardianes. Se le valora como un perro activo, con la elegancia arrolladora de los gordos. No debe ser agresivo. Es muy testarudo, por lo que incluso una educación consecuente no suele dar demasiados frutos. Su personalidad es tan fuerte que hace que sus dueños se conviertan en “fans” absolutos del bulldog. Se interesa más por sus dueños que por otros perros.

El Bulldog Inglés es un perro determinado, fuerte, alerta, valiente y leal. Según el estándar de la raza, también debe ser un animal activo, pero los bulldog adultos suelen ser tranquilos.

Este perro demanda mucha atención y no es un animal que deba dejarse solo por períodos largos. Forma lazos intensos con su familia humana y es difícil (aunque no imposible) que cambie de dueño.

Su aspecto fiero generalmente da la impresión equivocada. Estos perros suelen tener un carácter afectuoso, calmo y tranquilo, aunque también son tenaces cuando quieren algo. Suelen ser muy pacientes con los niños y generalmente son excelentes mascotas, pero no son perros muy activos. Por supuesto, no hay que pensar que por el sólo hecho de pertenecer a la raza, un perro va a tener todas esas características. El carácter es variable de un individuo a otro y depende mucho de las condiciones en las que el perro vive y ha vivido.

Cuando el bulldog se enoja, sin embargo, es un animal de temer. Cuando defiende su territorio, su familia o sus posesiones, es un perro bravo y capaz de causar mucho daño. Por eso, es muy importante socializarlo desde cachorro y educarlo en buenos modales y obediencia canina.  Uno de los aspectos que pueden desencadenar la agresión del bulldog es la competencia por comida y juguetes.

Estos perros tienen tendencia a ser posesivos, por lo que hay que evitar que se conviertan en guardianes de recursos. El adiestramiento en obediencia y, especialmente, los ejercicios de autocontrol ayudan mucho en esto.

Por otra parte, esa característica puede ser aprovechada para hacer del bulldog inglés un buen guardián de la casa. Al no ser un ladrador compulsivo, este perro puede dar la alarma cuando realmente se necesita, y su apariencia puede disuadir a muchos. Sin embargo, su misma estructura física hace que no sea un perro de protección idóneo.

Siendo adulto, el bulldog puede ser agresivo con otros perros, especialmente si son del mismo sexo, y con otras mascotas. Sin embargo, cuando ha sido correctamente socializado, puede llevarse bien con otros perros y otras mascotas. De cualquier manera, muchos propietarios de esta raza prefieren esterilizar a sus perros para reducir la probabilidad de peleas.

El bulldog inglés aprende con facilidad cuando se lo adiestra con métodos positivos, tales como el adiestramiento con clicker. Sin embargo, cuando el adiestramiento canino se basa en técnicas tradicionales y la teoría de la dominancia, se crea mucho conflicto y el perro no responde bien. Sea cual sea el método empleado para entrenarlo, no hay que esperar que el bulldog responda con tanta prontitud a las órdenes como lo haría un perro más atlético (un boxer o un pastor belga malinois, por ejemplo).

 

Salud y enfermedades del Bulldog Inglés

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Foto cortesía de: E. Greminger
https://www.flickr.com/photos/27805080@N03/

 

Al respirar, resuella de manera muy audible. Su aparato digestivo no funciona bien, no es un perro para personas sensibles al olor. Hay que prestar atención y limpiar los pliegues de la piel con regularidad. Tiene aversión a la cubrición, y a causa de la relativa anchura de la cabeza de los cachorros suele ser necesario hacerle la cesárea a las hembras. En conjunto es un perro robusto, aunque no es para cualquiera.

Es un animal muy robusto, por lo que no posee especial predisposición para ninguna enfermedad en concreto. Como perros de compañía, el Bulldog Inglés ha pasado por una intensa selección en la crianza. Por eso, esta raza suele ser muy resistente. Sin embargo, como cualquier perro, pueden ser propensos a enfermedades genéticas y oculares.

 

Las enfermedades congénitas de la raza han sido clasificadas según los diferentes tamaños por la   Universidad de la Isla del Príncipe Eduardo:

 

Enfermedades del Bulldog Inglés:  Leer más aquí

 

Adecuado para…

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Foto cortesía de: Christine Anne Graham
https://www.flickr.com/photos/71115918@N08/

El Bulldog Inglés es muy adecuado para familias con niños y de gusto especial. Para particulares capaces de aceptar que también un perro puede tener personalidad propia. No es adecuado para personas deportistas o que deseen tener un perro obediente al máximo.

Este no es un perro para ejercicios intensos. No vas a ganar un campeonato de agility con tu bulldog inglés… a menos que solamente compitan perros de esta raza. Sin embargo, sí necesita paseos diarios para ejercitarse y socializar con personas y otros perros.

Por otra parte, el bulldog no es un perro para vivir en el jardín. No resiste bien las variaciones climáticas, así que debe vivir adentro de la casa. Además, su gran necesidad de compañía lo hace poco apto para vivir en el jardín. La buena noticia es que es un perro más limpio que otras razas y no es muy activo. La mala noticia es que puede ser muy baboso.

 

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