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Estudio sobre la agresividad en el Cocker Spaniel Ingles

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Foto cortesía de: Maite Rodríguez Photography



Diferencias en la concentración de serotonina de los Cocker Spaniel Ingleses agresivos y perros agresivos de otras razas

La agresividad es uno de los problemas de comportamiento canino que se da con mayor frecuencia y puede tener efectos negativos significantes en la salud pública, los lazos afectivos entre perros y propietarios, y el bienestar del animal. Existen amplias evidencias que muestran que hay una correlación negativa entre la concentración de los niveles de serotonina y el comportamiento agresivo en una gran variedad de especies, incluido el perro.

La serotonina se ocupa entre otras cosas de regular los niveles de depresión, irritabilidad, comportamiento agresivo y estrés, en los seres humanos y animales. Niveles bajos de serotonina pueden llevar, por tanto, a comportamientos agresivos, irritación, estrés, etc. en el perro, igual que en las personas.

Esta correlación negativa es especialmente pronunciada en perros que muestran agresividad y comportamiento impulsivo. Los datos obtenidos en algunos estudios previos sugieren que el Cocker Spaniel Inglés (ECS) tiene mayor predisposición a mostrar comportamientos agresivos que las demás razas caninas, ya que muchos ejemplares de la raza muestran niveles bajos de este neurotransmisor, especialmente, entre los de color rojizo.

Por eso, el propósito de este estudio es analizar las posibles diferencias en los niveles de serotonina entre ECS y perros agresivos de otras razas. Diecinueve ECS fueron llevados al Servicio de Comportamiento Animal (Escuela de Ciencias Veterinarias, Barcelona, España) y fueron evaluados y comparados con 20 perros agresivos de otras razas atendidos en el mismo centro. Se midieron los niveles de serotonina y se realizaron análisis estadísticos.

Los ECS presentaban niveles  de serotonina  significativamente bajos (P< 0.001) en comparación con los perros agresivos de otras razas. Este hallazgo podría explicar porqué los ECS suelen presentar con mayor frecuencia agresividad y comportamientos impulsivos que las demás razas, y también sugiere  que los ECS podrían ser un buen modelo para el estudio de los mecanismos neurofisiológicos que subyacen en la agresividad y el comportamiento impulsivo.

El comportamiento canino es un rasgo complejo influido por factores genéticos, epigenéticos y ambientales.

Se ha sugerido en repetidas ocasiones que el comportamiento agresivo en humanos puede estar relacionado con los polimorfismos de los genes encargados del transporte, síntesis, difusión, o metabolismo de la serotonina. Por ejemplo, el polimorfismo en una de las enzimas mas importantes del metabolismo de la serotonina (el aminoácido oxidase A)  y está asociado con impulsos y comportamientos anormales, e incluso con la agresividad.

En los animales de laboratorio la ausencia de los receptores de 5- hidroxitriptamina 1B (los receptores HT 1B) uno de los componentes receptores principales relacionados con el comportamiento agresivo, está vinculado con el comportamiento impulsivo. En el perro, recientes estudios han identificado los principales polimorfismos  que podrían explicar las diferencias de comportamiento entre distintas razas caninas, aunque por el momento los polimorfismos estudiados no están relacionados con la serotonina, sino con otros neurotransmisores como la dopamina.

Sin embargo, existe la posibilidad que las diferencias en los niveles de serotonina en las razas, según se muestra en nuestro estudio, sean causadas por factores genéticos.




Podrían estar implicados también factores epigenéticos en las diferencias neurofisiológicas dentro de una determinada especie. Por ejemplo, muchos estudios realizados en roedores de laboratorios sugieren que la estimulación táctil de la madre durante los primeros días de vida mediante el lamido puede originar un incremento en la expresión del receptor glucocorticoide en el hipocampo y un incremento en los niveles de serotonina en el sistema nervioso central que de lugar a ciertos efectos epigenéticos.

Por ello, las diferencias en los cuidados maternales dentro de una especie determinada puede causar también diferencias en los niveles de serotonina en su descendencia. Sin embargo, es necesario realizar más investigaciones para poder averiguar que razas caninas en general y ECS en particular, muestran diferencias en el comportamiento materno.Diferencias  en la crianza y en la manifestación de los cuidados maternales han sido también observadas en otras especies.

Las diferencias raciales pueden deberse asimismo al hecho de que los perros de la misma raza comparten un ambiente similar como la personalidad del propietario, criadero o la forma en la que han sido educados.

De hecho algunos autores han observado algunas semejanzas en la personalidad de los dueños de perros con comportamiento agresivo (ECCSs). Asimismo, algunos aspectos relacionado con el trato que se le da a estos perros podrían tener una influencia notable en el comportamiento canino. Por ejemplo, los métodos de educación canina basados en el castigo incrementan los problemas de agresividad en el animal.

También se ha observado que los propietarios de perros pequeños son más irregulares que los propietarios de perros grandes en el sentido de que ellos recompensan algunos comportamientos en algunos casos, pero no siempre.

Debido a que la respuesta al estrés está influenciada por la previsión y el control de los eventos y existe una relación clara entre estrés y agresión, el comportamiento irregular o inconstante podría estar relacionado con el incremento del comportamiento agresivo, por eso, sería de gran ayuda investigar si los propietarios de ECSs son más inconstantes y utilizan métodos de castigo con mayor frecuencia que los propietarios de otras razas.

Otros posibles rasgos diferenciales entre los ECSs y otras razas podría ser la cantidad de ejercicio físico y la dieta, lo que podría explicar también las diferencias en los niveles de serotonina aunque no se han realizado estudios específicos sobre este tema. Algunas investigaciones realizadas con roedores de laboratorio y humanos sugieren que el ejercicio físico incrementa los niveles de serotonina y que los niveles bajos de ejercicio están correlacionados con comportamientos agresivos aunque otros estudios no han podido demostrarlo.

Algunos hallazgos preliminares sugieren que los perros agresivos realizan menos ejercicio que aquellos que no muestran agresividad. Las dietas bajas en proteínas y altas en carbohidratos incrementan la cantidad de tryptophan  que entra en el cerebro y en consecuencia afectan a la síntesis de serotonina. Investigaciones que evalúen las posibles diferencias entre el ejercicio físico y la dieta de las razas podría ser muy útil.

Otro dato revelador es que los ECS se suelen adquirir con mayor frecuencia en tiendas de animales que las demás razas, quizás debido a la gran popularidad del Cocker Spaniel Inglés. Los perros adquiridos en tiendas de animales suelen mostrar  mayores problemas de comportamiento que los obtenidos de otras fuentes, posiblemente debido al destete prematuro y separación de la madre y al entorno estresante en las tiendas.

 

Conclusiones:

De acuerdo con estos resultados, los niveles  bajos de serotonina pueden influir en la manifestación de comportamientos agresivos en el Cocker Spaniel Inglés.  Sin embargo, hay que realizar más estudios para poder determinar la influencia que ejerce la serotonina en el comportamiento agresivo que manifiesta esta raza en particular.

 

Fuente:   Journal of Veterinary Behavior     


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Maite Rodríguez

<p>Amante de los animales, la naturaleza, y la fotografía. Redacto artículos para mi blog canino, tratando de seleccionar temática que le sea de utilidad al lector, especialmente sobre enfermedades, razas, cuidados y los últimos avances científicos de nuestros fieles y peludos compañeros.</p>

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