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La seborrea canina

carlino.noticiasdeperros.com

Fotografía cortesía de: Maite Rodríguez Photography



¿Qué es la seborrea canina?

La seborrea canina o seborrea primaria, es un trastorno hereditario en el perro en la que la capa externa de la piel (epidermis), las glándulas sebáceas, y los folículos pilosos se vuelven hiperproductivos. La tasa de renovación de las células en estos tejidos se incrementa significativamente, generando una producción excesiva de escala (escamas secas de la piel) y sebo (sustancia lubricante grasa). En estos perros, el tiempo de renovación celular es un 62% más rápido que en perros sanos (8 días vs 21 días).

Existen dos tipos de seborrea: la seborrea oleosa, que presenta un exceso de producción de sebo, y la seborrea seca, que se manifiesta con  un exceso de escamas blancas no adherentes.

Muchos perros tienen una combinación de ambos tipos. Las seborreas oleosa y seca pueden coexistir ambas al mismo tiempo en el perro, sin embargo, existen algunas enfermedades que tienden a producir seborrea seca (Cheyletiella) o grasa (dermatosis sensible a la vitamina A).

La seborrea primaria se puede complicar posteriormente con severas infecciones de oído que segrega abundante cera (otitis externa) y forma parte de la enfermedad. Los signos de la seborrea  primaria suelen comenzar a aparecer alrededor del primer año de edad. Los  perros afectados muestran una piel grasienta, maloliente y con escamas.

La seborrea secundaria suele manifestarse habitualmente en los perros de edad avanzada. Aunque se observan los mismos síntomas, en estos casos se trata de una reacción de la piel asociado con otros problemas de salud, más que de un problema propio de la piel, y no es un problema hereditario. La mayoría de las siguientes dermatopatías de tipo secundario pueden derivar en seborrea secundaria:

Parasitarias: Cheyletiella, Demodexia, Sarcoptes, Leishmania.

Alérgicas: Atopia Canina, alimentos, pulgas.

Endocrinas: Hipotiroidismo, Hiperadrenocorticismo y desequilibrio de las hormonas sexuales.

Piodermas: Foliculitis superficial.

Dermatofitosis

Autoinmunes: Pénfigo foliáceo.

Neoplásicas: Micosis fungoide (linfoma epiteliotróico).

¿Cómo se hereda?

La seborrea primaria se hereda como un rasgo autosómico de los genes recesivos en el  West Highland White Terrier, y posiblemente también del mismo modo en otras razas de perros. Esto significa que pueden aparecer cachorros afectados en una camada donde ambos padres tienen la piel normal, pero son portadores del gen de la seborrea.




El modo de transmisión genética en algunas razas puede deberse a una herencia autosómica dominante con expresividad variable.

¿Cómo afectará la enfermedad al perro y a su propietario?

Los primeros indicios de la enfermedad se manifiestan con una leve descamación y falta de brillo en el manto. Estos primeros síntomas suelen aparecer en cachorros jóvenes alrededor de las 10 semanas de edad. Debido a que estos signos son bastante sutiles, a menudo pasan desapercibidos para el propietario del cachorro.

Sin embargo, posteriormente entre los 12 y los 18 meses de edad se habrán agravado los primeros síntomas. Los perros afectados por este problema suelen tener un pelo sin brillo, con exceso de producción seborréica, y presentan una piel grasienta con olor maloliente (especialmente en las zonas de los pliegues del cuerpo).

Con frecuencia se complica estos síntomas con otitis ceruminosa, así como con el engrosamiento exagerado de las almohadillas de las patas, con uñas secas y quebradizas. Algunas razas (West Highland White TerrierCocker Spaniel InglésCocker Spaniel AmericanoSpringer Spaniel Inglés y el Shar-pei) son más propensas a adquirir seborrea grasa (seborrea oleosa), que podrá derivar en infecciones crónicas de los oídos y piel grasienta, mientras que otras razas (Dobermann PinscherSetter Irlandés) tienen mayor tendencia a desarrollar la forma seca (seborrea seca).

Los perros con seborrea son más propensos a adquirir infecciones secundarias, ya sean bacterianas o por levaduras, y con frecuencia como consecuencia de la enfermedad, pueden desarrollar lesiones en la piel y prúrito asociado. Esto se conoce como dermatitis seborreica.

El rascado continuo derivado de la picazón que sienten, suele llevar a un empeoramiento de las lesiones en la dermis, con la consiguiente propagación de la infección por el resto del cuerpo.

¿Cómo se diagnostica?

Los signos asociados con la seborrea primaria (heredada) y seborrea secundaria (como respuesta a otra disfunción), son los mismos. El veterinario tendrá en cuenta los signos clínicos del perro y su edad (la seborrea primaria se observa en perros jóvenes), y solicitará una biopsia de la piel a un veterinario especialista en enfermedades de la piel, que buscará cambios en la piel típicos de la seborrea primaria para descartar otras enfermedades que causan signos clínicos similares.

Se trata de un procedimiento simple, que se suele realizar con anestesia local, en el que el veterinario extrae una pequeña muestra de piel del perro.

Si se descarta la dermatitis seborreica severa, deberán ser diagnosticadas las infecciones secundarias, antes de hacer un diagnóstico definitivo de seborrea primaria.

Es muy importante en estos casos, diferenciar una seborrea canina primaria de una secundaria.

¿Cual es el tratamiento para curar la enfermedad?

La seborrea primaria requiere mediación para toda la vida. No existe de momento ninguna cura conocida, y la facilidad para controlarla y paliar sus efectos negativos sobre el animal varía mucho en el perro. La seborrea seca y escamosa generalmente puede controlarse mejor que su variante grasienta. El veterinario y el propietario del can tendrán que colaborar para determinar cual es el mejor tratamiento para el perro en cada caso.




El propietario se convertirá rápidamente en un experto en detectar los cambios en la piel y las orejas de su perro, y con algo de práctica y tiempo sabrá cuando el animal requiere atención veterinaria.

Los champús antiseborreicos y humectantes que se pueden encontrar en el mercado serán los componentes más importantes del tratamiento. El perro deberá bañarse con una frecuencia de 2 ó 3 veces por semana, y se reducirán los baños gradualmente hasta que llegue a controlar el exceso de grasa de la piel.

Si el animal tiene también una infección bacteriana o de hongos (que suele asociarse con frecuencia a este tipo de enfermedad), deberá seguir un tratamiento con medicación adecuada, al mismo tiempo que se utiliza el champú antiseborréico.

Para que el baño resulte eficaz, el champú medicinal deberá permanecer en contacto con la piel de 10 a 15 minutos, tras la formación de espuma, seguida de un aclarado muy meticuloso que elimine los desechos (escamas, grasa), los restos del champú y consiga hidratar la piel del perro.

Mas información: www.veterinariargentina.com

Maite Rodríguez

Amante de los animales, la naturaleza, y la fotografía. Redacto artículos para mi blog canino, tratando de seleccionar temática que le sea de utilidad al lector, especialmente sobre enfermedades, razas, cuidados y los últimos avances científicos de nuestros fieles y peludos compañeros.

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