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La torsión gástrica (síndrome de dilatación) en el perro

gran danes
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Fotografía cortesía de: Nicole




La torsión gástrica o síndrome de dilatación en el perro

Es una enfermedad aguda de pronóstico grave que debe ser tratada con la máxima urgencia, ya que puede acabar con la vida del perro en cuestión de horas.

Presenta una tasa de mortalidad muy elevada y afecta principalmente  al Gran Danés, Doberman, Pastor Alemán, Chow Chow, San Bernardo, Dálmata, y demás razas de tamaño mediano o grande. El síndrome de dilatación y torsión de estómago, según la teoría más extendida, se debe a la acumulación de gases.

[su_quote]El estómago se dilata hasta que los ligamentos que lo sostienen ya no lo pueden sujetar y como consecuencia de ello, el bazo que está pegado al estómago, produce el giro del intestino.[/su_quote]

Esto provoca un colapso en el riego sanguíneo provocado por el estrangulamiento de las arterias y venas que pasan por el estómago, impidiendo que la sangre llegue a otros órganos vitales, que se oxigene correctamente y produciendo arritmias cardíacas.

Aunque se desconocen con exactitud las causas que la provocan, en algunos casos puede haber predisposición genética y en otros casos puede estar provocado por comer demasiado rápido y en una sola toma al día, beber mucho, y comer abundantemente antes y después de hacer ejercicio, así como por situaciones de estrés durante la alimentación.

La morfología del perro también tiene repercusión y favorece la aparición de la enfermedad, puesto que aparece con mucha frecuencia en perros de tamaño grande, con el tórax estrecho y profundo y está asociado con la aerofagia canina.

Los síntomas que suele presentar el perro en caso de padecer torsión gástrica son que se encuentra inquieto y se mira el estómago o el suelo, presenta dolor e inflamación en la zona abdominal y si golpea la zona con la mano sonará como un tambor. En muchos casos puede tener exceso de salivación o intenta vomitar y no puede.

Aunque la sintomatología puede variar mucho de un ejemplar a otro, los síntomas mas significativos son los siguientes:

  • Continuos intentos de vomitar pero sin éxito
  • Comportamiento extraño
  • Inquietud y ansiedad
  • Posición encorvada
  • Abdomen hinchado y terso
  • Encías de un color muy pálido
  • Ausencia de los ruidos habituales de las tripas
  • Tos
  • Salivación y babeo abundante
  • Lloriqueos
  • Traslado a un escondite
  • Giros continuos hacia los costados y evidencias de molestias abdominales
  • rechazo a estar tumbados o sentados
  • Ingestión de pequeñas piedras y ramitas
  • Jadeos pesados y rápidos
  • Respiración entrecortada
  • Belfos fríos
  • Debilidad aparente
  • Taquicardias
  • Pulso débil
  • Intentos improductivos de defecar
  • Pérdida del conocimiento

Los consejos para evitar la aparición de esta enfermedad son los siguientes:

  • Suministrarle comida en dos o tres raciones diarias
  • Evitar que realice ejercicio antes y después de cada comida
  • Evitar las situaciones que produzcan estrés durante la alimentación como puede ser, que haya una perra en celo cerca, gritos, o bien que compita para conseguir su ración diaria con otros perros.
  • Conviene controlar la ingesta de agua después de cada comida y no dejarla siempre a disposición del animal porque no podríamos controlar la cantidad que ha ingerido.




El tratamiento veterinario:

El tratamiento veterinario habitual para aliviar al perro suele ser intentar eliminar el aire mediante una sonda para restablecer la circulación sanguínea mediante una dosis de suero intravenoso.

Después se realiza un lavado gástrico para eliminar el origen del problema, que suelen ser restos de comida fermentada. Esto se hace con el animal sedado e intubado para evitar que los líquidos del lavado salgan accidentalmente a través de la tráquea.

Una vez hecho el lavado hay que realizar cirugía en todos los casos, fundamentalmente debido a que el estómago ha sufrido daños pero también porque después de una dilatación, el riesgo de que se vuelva a reproducir en las siguientes horas es elevado y de esta manera se aprovecha para fijar el estómago para que no se vuelva a torsionar de nuevo.

Los días posteriores a la operación de cirugía, el perro deberá llevar una dieta, protectores gástricos y antibióticos de cobertura y una vez superadas las primeras 48 horas tras la operación, la mayoría de los casos tiene un pronóstico favorable.

Y una de las premisas sin duda mas importantes para salvar la vida de nuestra mascota es acudir urgentemente al veterinario en cuanto tengamos sospechas de que pueda tener la enfermedad. Como la mayoría de las enfermedades, si se trata a tiempo puede salvar la vida del perro.




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Maite Rodríguez

<p>Amante de los animales, la naturaleza, y la fotografía. Redacto artículos para mi blog canino, tratando de seleccionar temática que le sea de utilidad al lector, especialmente sobre enfermedades, razas, cuidados y los últimos avances científicos de nuestros fieles y peludos compañeros.</p>

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