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Tipos de perros de caza

galgo italiano
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Fotografía cortesía de: Melissa Ross



Los galgos

No se puede determinar con exactitud cual fue el antepasado de los perros de caza, asignatura que sigue todavía pendiente de desvelar.

Aunque los lebreles no constituyen una verdadera entidad étnica desde el punto de vista de la ciencia, no por ello es menos cierto que parecen haber sido creados, criados y adiestrados en función de un sólo objeto: la caza.

[su_quote]Dos mil años a.C. el lebrel ya figuraba en los monumentos egipcios, dos siglos antes de la era cristiana, Arriano, en sus Cuentos de Eutrapelio, alaba de buen grado las cualidades deportivas del lebrel. [/su_quote]

En cuanto al rey David, lo considera “uno de los seres que agrada ver andar”. Y Carlos IX, según refiere Ronsard, impuso un día de luto a su corte cuando murió violentamente su lebrel Caron, al que amaba con locura.

El perro lebrel ha inspirado a poetas, escultores y pintores a lo largo de la historia, y la aristocracia ha sabido apreciarlo, convirtiéndolo en su animal predilecto.

Los árabes sólo toleran en la tienda al Saluki o Slogui, por quienes sienten respeto y admiración, compartiendo incluso el lecho con ellos. Se cuenta incluso que las mujeres árabes no vacilaban en ofrecerles el pecho para salvar a un cachorro enfermizo o a una hembra agotada. Los árabes hacen distinción entre el Slogui, que es “horr” (noble) y los otros perros (kelb), que son considerados impuros.

Se supone que el Slogui es descendiente directo del Gran Galgo de Egipto, siendo introducido en los territorios bereberes a principios de la Edad Media, con las invasiones del Islam. Sin duda, consiguió eliminar al Galgo Lupoide, que vivía allí desde hacía milenios.

Pero el lebrel representa el molde original con el que se formaron los varios centenares de razas que se conocen hoy en día. Los lebreles, que se subdividen en 11 razas y encarnan el tipo más antiguo de perro de caza, fueron convertidos con el tiempo y en la mayoría de los países, en perros de carrera.

En Francia, la Ley de 3 de mayo de 1844 prohibió la caza de la liebre, si no se practicaba en terreno cercado, por lo que estos perros a partir de entonces dejaron de participar el la caza en aquel país. Sin embargo, ciertos lebreles se utilizan todavía para la caza mayor en África y Asia.

Los perros corredores

Después del galgo, el perro corredor es ciertamente el más antiguo de los perros de caza. Su origen no ha podido ser determinado, aunque los especialistas vienen discutiéndolo desde hace siglos.

El perro corredor es considerado el verdadero perro de caza, mientras que los perros de muestra son producto de la cría y del adiestramiento de sus criadores.




En el siglo XVI, se consideraba como tipo ideal el perro que prescindiendo de su raza, respondiese a las siguientes reglas: Cabeza de tamaño mediano (más bien larga que achatada, con las ventanas de la nariz gruesas y grandes, y las orejas grandes y medianamente gruesas), ijadas curvas, lomo ancho, ancas gruesas y anchas, muslos bien formados, jarrete muy marcado, rabo grueso en la base y delgado hacia la punta, el pelo bajo el vientre áspero, patas gruesas, el macho debe ser corto y la hembra, larga.

Actualmente, los perros que reciben el nombre de “corredores” son los que poseen instinto natural para la caza, siguiendo el rastro de las piezas gracias a su fino olfato, dan la voz, y son capaces de recorrer grandes distancias para agotar a la presa o ponerla al alcance del cazador.

Los perros corredores están dotados de una extraordinaria rapidez de reflejos y pueden sin frenar la marcha elegir entre varios olores, modificar o corregir en un instante la direción de su carrera y encontrar la pista correcta entre una docena de rastros confusos.

Los perros de muestra

El origen de los perros de muestra es todavía objeto de debates en todo el mundo. Ciertos autores lo fijan en España y otros en Italia. Una de las primeras referencias al perro de muestra se menciona en el libro de Gaston Phébus “Deduiz de la chasse” de 1387, quien describe la manera de utilizar el perro de Oysel, “venido de España”, según este autor.

En la misma obra, Gaston Phébus relata que en la Edad Media, ciertos perros menos listos y veloces que los que cazaban a la carrera, desempeñaban la función de ayudar a los halcones, azores y terzuelos a batir las piezas en tierra, haciendo clara referencia a los perros de muestra.

Familiarizados con esas aves de rapiña, tales perros se convirtieron con el paso del tiempo en excelentes auxiliares de la caza, motivo por el cual fueron denominados chiens d’Oysel (en latín: Canis Aviarus).

Posteriormente, el perro de Oysel se perfeccionó colaborando con el hombre también en la caza del arco y, más tarde en la caza con redes.

Su papel, precisa Faelli, consistía en levantar las aves silvestres que debían ser atacadas por el halcón y llevadas al cazador, más tarde, se empezó a cazar con arcabuz portátil, y fue entonces cuando los perros de Oysel aprendieron a agacharse, como en el “down” moderno, pues como el arma era muy pesada, el cazador sólo podía disparar sobre la presa inmóvil y no en pleno vuelo.

Después, esta arma fue sustituida por armas de fuego mas ligeras, momento en que se empezó a disparar al vuelo, entonces, los perros empezaron a mostrar la caza sin tumbarse en el suelo. A partir de aquel momento, el perro de muestra se convirtió prácticamente en lo que es en la actualidad.

El hecho de que el perro de muestra sea el resultado del adiestramiento de perros corredores, efectuado por el hombre con el fin de asignarles una nueva función, no es admitido por todos los autores.




Según Tschudi, en casi toda Europa el Braco es entre los perros de muestra el que representa todavía la forma originaria del perro corredor, mientras que cruzamientos con diversos tipos de molosos procedentes de Molosia, antigua ciudad  de Egipto, dieron nacimiento a otras razas. Tschudi concluye que el perro de muestra se desarrolló especialmente en Italia, donde en la antigüedad el perro corredor, traído por los fenicios se cruzó frecuentemente con el moloso.

En este caso, el origen se remontaría siempre al perro, no a consecuencia de una evolución provocada por el hombre, sino por cruzamientos, aunque naturalmente el adiestramiento posterior completó el resultado total.

Según Fiorone, con la evolución de la caza, el hombre consiguió gracias a un paciente trabajo, suprimir el instinto de persecución, y obtuvo el perro de muestra.

El origen de los perros de muestra se remonta a tiempos muy remotos. Max Siber afirmaba en 1893 que tenía una serie de dibujos de bracos de muestra, que prueban que estos perros existían ya hace dos mil años, aunque en aquella época no prestaban los mismos servicios que en la actualidad.

La función y definición del perro de muestra es esencialmente la caza  individual, y su función consiste en recorrer el terreno en busca de piezas, cuando capta sus efluvios, conduce al cazador en dirección al animal y debe pararse delante de este, sin perseguirle. Se dice entonces que “muestra” o está “parando”.



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Maite Rodríguez

<p>Amante de los animales, la naturaleza, y la fotografía. Redacto artículos para mi blog canino, tratando de seleccionar temática que le sea de utilidad al lector, especialmente sobre enfermedades, razas, cuidados y los últimos avances científicos de nuestros fieles y peludos compañeros.</p>

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